Google+ Raúl Acosta: La poesía y la política

sábado, 20 de abril de 2013

La poesía y la política

Considerada una cuestión menor, de olvido presto, la poesía se resiste y aún es, caramba, la instrucción final de la palabra. Por ella vuela de un siglo a otro, de un idioma al siguiente y del olvido a la pasión entera.

Con que continente poético podemos identificar a CFKArgentina en este siglo. De qué modo su discurso torna al ritmo interior que se le exige al poema. Es Cristina capaz de inspirar un poema como este: “Esa mujer se parecía a la palabra nunca, desde la nuca le subía un encanto particular, una especie de olvido donde guardar los ojos, esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo. Atención, atención yo gritaba atención pero ella invadía como el amor, como la noche, las últimas señales que hice para el otoño se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos. Dentro de mí estallaron ruidos secos, caían a pedazos la furia, la tristeza, la señora llovía dulcemente sobre mis huesos parados en la soledad. Cuando se fue yo tiritaba como un condenado, con un cuchillo brusco me maté, voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre, él moverá mi boca por la última vez”.

No creo, es aventurado decirlo, Juan Gelman es un hombre político, como todos, pero no parece probable que su poema fundamental, el que se lee más arriba pueda ser recitado a Cristina desde un balcón Montesco ante un severo tío Capuleto. Si una figura pública no logra, desde ó con sus actos, soliviantar el alma de sus seguidores, acaso el encono de sus enemigos; si no logra con su vida desatar las pasiones mas humanas, el amor y el odio y con ellos la palabra encendida, esa persona no dejará una buena huella en el alma popular.

Un bello ejemplar de mujer, que más allá de los 50 se eleva sobre sus tacos y hace un culto del maquillaje y el buen vestir tiene eso: un alma femenina clásica que persiste en un mundo de formas y de señales inconclusas. Ella no es inconclusa. Eso es bueno. Digo que es bueno porque me ha sido dado el poder de pensar, decir y enamorarme. Quien no se enamora persiste en aguas turbulentas. De Cristina no me enamoraría y sin amor las cuestiones son pedestres, ramplonas, zafias. Pero no lo se. Cuando agita el pelo reforzado y se lo quita de la frente en mitad de los discursos el gesto, absolutamente femenino, se mete en mitad del mensaje y lo replica gestualmente. Lo recarga de significados. La señora es una excepcional oradora y ya se sabe que las formas importan y hacen al fondo de la cuestión.

Nos toca, generacionalmente, haber contemplado el rodete y el peinado estirado de María Eva Duarte, el modo desapacible de Estela Martínez su jopo y su rodete alicaído y la verdad sea dicha: Cristina no se acerca a la primera y comparada con la señora ex presidente, María Estela Martínez de Perón, el punto de equilibrio no existe. Cien veces Cristina. Cristina y sus significados.

Uno de los significados de Cristina es el luto. “Ahora que es viuda no conviene enfrentarla políticamente”. La frase de un político aún en actividad abrió el camino a una mirada realista. En la política se respeta su viudez. El aprovechamiento integral se completa con el culto a la personalidad ausente. Cuando se le cierra la garganta hablando de “ÉL” no podemos menos que sentir congoja. Eso es sentimiento. A su manera un sentimiento que lleva a la poesía. Que usa eficazmente en política.

Cualquiera sabe, nos incluimos, que las cuestiones son emocionales y después, sólo después la cabeza, asustada, busca racionalizar el impulso, la vehemencia, el sentimiento. Los políticos deben desatar pasiones, enamorar visceralmente al otro, o apasionarlo hasta el vituperio. La indiferencia no fabrica votos. Es así y chau.

El lenguaje hace a la poesía y la política porque hace a la comunicación. Cristina no cita poetas, ni siquiera ensayistas, filósofos o jurisconsultos pero seamos honestos, ni siquiera a Discépolo, Manzi o a Cátulo Castillo, importantes referentes de la poesía y el peronismo. Caramba, ni siquiera a Leopoldo Marechal. Si se pide un defecto a su discurso es que no tiene ritmo interior ni metamensaje. Hay fallidos del lenguaje, porque el cerebro manda y el inconciente existe, pero no hay ni setenta balcones ni macetero a regar en sus palabras. Es una deuda.

“Este viejo adversario despide a un amigo”… …“Me llevo en mis oídos…” el discurso político gana con la poesía. Chávez o Fidel tenían su ritmo, había un sonido como de ballenato o son entero en sus largas parrafadas. Nuestra presidente trae un libro de historia y puericultura bajo el brazo. Las cosas son como las dicta y a lavarse las manos antes de sentarse frente al plato. En rigor hay una filosofía tanguera, la de “las cuarenta”. Cristina parece decirnos: “no pensar ni equivocados, para que si igual se vive…” El antecesor de Obama desparramó en el mundo un verso: “Yo tuve un sueño…” Es necesario apelar a la poesía para salir de las denotaciones y entrar en las connotaciones.

El trabajo público cuidando el bien de todos, la sociedad y su futuro, deja lugar a la poesía. Es poesía el discurso del porvenir y la esperanza, términos claramente identificados con la poesía en todos los tiempos y en todos los idiomas.

A la señora, alejada de Gelman, la acecha la confesión de Borges, esta confesión: “He cometido el peor de los pecados / que un hombre puede cometer. No he sido / feliz. Que los glaciares del olvido / me arrastren y me pierdan, despiadados. / Mis padres me engendraron para el juego / arriesgado y hermoso de la vida, / para la tierra, el agua, el aire, el fuego. / Los defraudé. No fui feliz. Cumplida / no fue su joven voluntad. Mi mente / se aplicó a las simétricas porfías / del arte, que entreteje naderías. / Me legaron valor. No fui valiente. / No me abandona. Siempre está a mi lado / La sombra de haber sido un desdichado”.

2 comentarios :

  1. ¡Como mujer que soy, a mi esta mujer en un primer momento me inspiraba pena. Su pérdida, su amor ficticio hacia el hombre que estuvo a su lado. Se movió a la sombre de él, supo aprender toda su burda y aparente capacidad de moverse en un círculo que le permitió, inmiscuirse en la cosa turbia. Hoy es sólo un fiel retrato de la Corrupción, que le permite estar donde está...Derrumbándose poco a poco, mostrando lo que en realidad es. Una oportunista de la mafia de un gobierno de turno en Argentina. ¡Ya no siento pena, en una palabra La detesto, merece que la juzguen y dejen al descubierto, toda esa fachada de buena persona. Que se muestre de esta mujer corrupta la verdad de su miserable conducta mezquina propia de los que delinquen....

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  2. ¡Como mujer que soy, a mi en un primer momento esta mujer me inspiraba pena. Su pérdida, su amor ficticio, hacia el hombre que estuvo a su lado. Se movió a la sombra de él, supo aprender toda su burda y aparente capacidad de mostrarse en un círculo que le permitió inmiscuirse en la cosa turbia. Hoy es sólo un fiel retrato de la corrupción que le permite estar donde está...Derrumbándose poco a poco mostrando lo que en realidad es: una oportunista de la mafia de un gobierno de turno en Argentina. Ya no siento pena; en una palabra la detesto. Merece que la juzguen y se deje al descubierto toda esa fachada de buena persona. Que se muestre de esta mujer corrupta, la verdad de su miserable conducta mezquina propia de los que delinquen....

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