Google+ Raúl Acosta

lunes, 21 de agosto de 2017

Entender el siglo XXI



Publicado en el diario "El Litoral", el 21 de agosto de 2017
  
No se puede resolver el año 2017 sin tener en cuenta una premisa mayor: hay que entender el Siglo XXI.
Una nota periodística de este medio al titular del radicalismo, aporta algunas cuestiones importantes: “…una instancia muy particular de la Argentina en la que está en juego si el país da un paso adelante o vuelve hacia atrás con la etapa del kirchnerismo. Eso es lo que la sociedad entendió y así se expresó”…. “El Frente Progresista no es una herramienta electoral o una coalición nacional. Es un error pensarla como tal…”

 “En diálogo con El Litoral, su presidente, Julián Galdeano, le reprochó al socialismo haber unificado los comicios locales con los nacionales…” Recordemos estos conceptos.


En el Pre coloquio de IDEA, en la Bolsa de Comercio de Rosario (16/8/17) aparecieron claves interesantísimas. Un juego con el número 67, un redondeo muy fino sobre lo que cree la población, según exhaustivos sondeos de opinión, indica que el 67% de los habitantes de los 7 grandes centros urbanos sostiene que: En el Estado se roba. Que es elefantiásico. Que son de clase media (¡?!) Que el Estado debe solucionar los conflictos laborales, de salud y de seguridad. Demandan soluciones al estado. Que ahora si se ve que hay obra pública. Sobre ése número se indica que recaen otros factores que aparecen en sus definiciones: la  verdadera inflación, la meseta desde hace 10 años sobre PBI y la decreciente relación empleo y desocupación real. El desapego definitivo al trabajo único por todo el período laboral. La incertidumbre social.

Si de lo que se trata es de conquistar esos votantes, como clientes de un candidato y/o una propuesta, escaparse de un mensaje que concilie estos factores es escaparse de lo que anhelan escuchar, precisamente, el 67% de los habitantes de los grandes centros urbanos. Una sola división aparece. Votantes duros, votantes blandos de este o aquel candidato. Sólo pueden seducirse los votantes blandos.

No fue magia, no es azar. Es ciencia social, estadísticas. Planificación. Confianza en las herramientas de la ciencia.
  
Creer que un mensaje diferente logrará seducirlos es parte de una porfía sin arreglos fáciles, acaso una porfía clásica: inútil. No se toman datos científicos y se marcha contra una lógica de mercado que es muy clara. El Siglo XXI. En este siglo en cada elección debe realizarse este trabajo, porque no hay predilecciones eternas ni seducciones infinitas. Cambia, todo cambia. La obligación del estudio no.

Una conclusión, en este mismo escenario, proponía: se debe convencer al  dirigente que es sobre estos hechos (no supuestos, sino estudios trabajados con rigor de ciencia dura) que debe construir su discurso si quiere que lo escuchen. No capricho, no intuición, Trabajo. Ensayo. Perfeccionamiento.
  
En otro seminario sobre medios alternativos, convocado por una “Fundación”,  se indicaba la cantidad de teléfonos celulares y cómo se han convertido, estos aparatos, en verdaderas plataformas múltiples y, en muchos casos, único medio de comunicación / aislamiento de los habitantes urbanos. El que no conoce el lenguaje no puede avisar ni siquiera de su apetito o de un incendio, concluía el disertante.

La adicción a las frecuencias moduladas y la centralización por cabeceras  prácticamente unifica el mensaje en todos los conglomerados. Las plataformas  musicales en todos sus formatos las acotan los dueños de los mensajes. Solo el propio. Pague para estar.

Los servicios gratuitos de medios audiovisuales (TV Abierta) sólo llegan, en todos estos núcleos sociales, a través de abonos pagos de televisión por cable o por onda codificada. En ellos el mensaje vuelve a unificarse, prolongando, acentuando las características mencionadas. Todos somos clase media, todos protestamos contra el estado, todos le pedimos al Estado que resuelva los problemas, nos damos cuenta del deterioro económico y concluímos (inducidos, obviamente que inducidos) que debemos encontrar dos cosas: un  culpable y una promesa de cambio. El error está en el pasado y la promesa es el mañana.

¿Es posible construir una alternativa de gobierno que escape de estas variables, verdaderamente probadas con estudios de campo de años, con seguimientos mensuales y valoraciones absolutamente despojadas de sentimentalismos o subjetividades? La respuesta es clara: no.

¿Por qué razón confiar en un especialista de comidas y dietas cuando ha explotado el corazón? ¿Qué lleva a creer que hay una interpretación correcta de los datos comunes a la sociedad si no se estudia esa sociedad ni se ha hecho una radiografía mensual que indique los problemas, las tendencias, los emisores que traen información y de qué información se trata?
  
Traigamos hasta hoy este punto: no hay amor.  No se trata de sostener que está bien que se nos trate como porcentajes para un marketineo y una posterior compra venta sino de avisar que existe , que sucede, que de ése modo se construye un  ideario político seductor, apropiado para eso: seducir. Que después las gestiones no concluyan del modo que se ofertó es otra cosa y sobre eso se advierte: es por medio de ésa llave, indicativa de preferencias y conductas sociales, como se logrará atenuar, masajear (McLuhan dixit) a las preferencias, las protestas, las decisiones. Ya se harán estudios específicos referidos al 2019. Corrección. Ya comenzaron. Todos los yacarés ya son carteras.

En el siglo XXI se ha dicho, conviene insistir, de los partidos se pasó a los frentes y de estos a los hombres y estos perfiles (de los líderes) no se corresponden con otra cosa que no sea la construcción científica del “SUPER CIUDADANO”. Tratemos de entender el fenómeno antes que este nos devore. Todos somos una alícuota de ése sujeto, donde nos reflejamos. Todos somos superciudadanos. Queremos ser. Creemos que somos. Para eso la propaganda política.

Busquemos un ejemplo que deforme, por exageración, pero explique el nudo. Tres películas, sin ningún margen de error, indicaron esto de modo brutal, visible, atacando a las raíces elementales de la sociedad y proponiendo otra cosa. Relatos salvajes. El ciudadano ilustre. No hubo azar en esos mensajes generales, comunes a todos. La miseria del hombre masa, del peronista trágico, de la sociedad mínima y ridícula (así se presenta) obtiene su liberación con súper ciudadanos que resuelven los males e indican el camino de la resurrección. Es un arma el mensaje. Liberémonos de esa sociedad burocrática, jodida, individualista, machista, peleadora. Uff. La tercera: “La cordillera” concluye la trilogía en la que puede verse lo que somos desde un cristal de perdona vidas. “Ajenidad”. Extrañeza. Ellos son así. Nosotros no. Yo no. Yo pertenezco a un superciudadano que sabe como expresarse. Soy clase media urbana. Veo tele. Me quejo, voto y dejo votar. A mi no me engañan. El círculo perfecto.

Con la brutalidad del converso el dirigente Galdeano se planta en la realidad de las coaliciones (los partidos, las coaliciones, los frentes y los hombres, también los hombres) que gobiernan esta provincia y sus ciudades y les indica: esto es el Siglo XXI y lo que digo es simplemente esto. Integrémonos al superciudadano que las encuestas, los trabajos de campo y los bombardeos mediáticos han fabricado en Casa Central y dejémonos de zarandajas. Sin rubores, sin complejos, sin culpas. El Siglo XXI ha trasladado definitivamente la culpa. De eso se trata. Hola…  Hola… Hay alguien ahí…

sábado, 19 de agosto de 2017

Tostadas #AntesQueMeOlvide


Publicado en diario La Capital

Muchos estudiosos dicen que la música tiene una calidad particular para seducir, someter, tranquilizar a los hombres como a las fieras y el último argumento es que ni siquiera tapándose los oídos desaparece la música, que es muy difícil la censura y mucho mas difícil, empezando en la carrera de escuchar y escuchar, cada vez mas finamente, que la basura musical arrase a las sinfonías. Si y no. Algo es inatajable. Entra por el oído y se queda para siempre.

Con los olores pasa lo mismo. Entran y se quedan para siempre. A la mañana temprano, en casa, se tostaba el pan para el desayuno. Ese tazón de mate cocido, a veces con  leche, si el lechero llegaba temprano. No se compraba leche de mas ni existía la leche larga vida y siempre  debía hervirse antes de consumir. Con el tazón de mate cocido el pan de ayer resolvía la cuestión tostándose. Esa plancha de metal liviano y esa rejilla puesta encima. Rodajas de ayer. Trozos del pan francés, mignon, felipe, varilla, flauta, caserito, como quiera  llamarlo. Darlos vuelta con dos dedos, sin quemarse con el pan ni tocar la plancha caliente.

El secreto del pan tostado, de las tostadas, estaba en ese punto justo de tibieza que remedaba al pan fresco y caliente (una droga con pocos ateos en la tierra) y hacía olvidar la vejez. La tostada si estaba un poquitín dura (un poquito, decía la vieja) tenía una licencia, un “permitido” porque era pan tostado en esas frías mañanas antes de salir para la escuela y apurate, que vamos a llegar tarde.

No es posible olvidar el aroma del pan tostado. A las tostadas. Allí se queda, como alguna vez comenté, recordé, ubiqué ese aroma de pañales que tienen las casas bendecidas con  un bebé.

Los olores nos llevan la parte animal, verdaderamente animal de nuestro cuerpo. Esas partículas “odoríparas” tocan un cielo de neuronas, activan un “nosequé” que se corre por el cerebro y ubicamos, finalmente recordamos, identificamos. Tostadas. Si fuésemos perros moveríamos la cola asintiendo que si, que es un buen  olor y un mejor recuerdo.

Ésa cocina, esos tazones, aquellas tostadas forman parte de un recuerdo que el tiempo agiganta. Acaso  hace falta. Uno no sabe qué cosas recordarán mañana los que hoy desayunan temprano. Para ir diariamente a un colegio diferente al nuestro. Nosotros no salíamos, los padres no salían ni con  la televisión (ausente con aviso por inexistente) ni sospechábamos que el clima se volvería casquivano. Los inviernos eran fríos y de sabañones, las primaveras tibias y esperanzadas y los veranos cálidos.

Las tostadas, oliendo en la cocina como antes, devuelven el certificado del día. Cambió casi todo, casi. Algunas cosas son inalterables. Por ahora… y gracias al tostador. Ojalá la evolución siga distraída. Ese olor, es tan de uno ése olor.

viernes, 18 de agosto de 2017

"Ruleta Rusa Rosarina", mi editorial en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar la editorial de #LaVeredaDeEnfrente

Libretas #AntesQueMeOlvide


Publicado en diario La Capital

Había varias libretas en nuestras vidas, caminito de ida por el mundo. La Libreta de Estímulo que era rosada y traía frases conceptuosas, estimulantes, de la maestra de grado porque en los primeros (grados) la calificación podía no ser estimulante y no le convenía a nadie.

Después la Libreta de Ahorro, de la Caja Nacional de Ahorro Postal, con esa piba peladita en la tapa, con la alcancía y dentro los huequitos punteados para pegar las estampillas de la plata canjeada por esos timbres. Si, leyó bien. Ahorro.

La Cédula de Identidad nos acompañaba hasta que llegáramos a la Libreta de Enrolamiento, a los 18 años de edad. Similar a la Libreta Cívica, para las mujeres, por la misma razón: mayoría de edad. En la libreta de enrolamiento el himno, el escudo, el lugar para votar, similar a los huequitos de la libreta de ahorro, punteados parecidos pero diferentes aunque no tanto, votar es una forma de invertir, de ahorrar. A veces.

La mas temible nos parecía la Libreta de Calificaciones. Años en los que era necesario estudiar, esforzarse, pasar de grado, después de año, rendir las materias en diciembre y / o marzo y el tormento de “las previas”, que si eran mas de dos chau promoción.

No había mucha explicación familiar para los aplazos porque eran el mensaje, desde la trinchera de la instrucción formal, que nosotros no andábamos muy derechos con matemática, física y química, lengua, geografía, idiomas… El mensaje era clarito y llegaba donde correspondía. El viejo la miraba y decía aquí dice un tres, esto es un  aplazo m’hijo… No hay discusión cuando donde dice tres hay un 3.

Las libretas de Trabajo y/o de Sanidad eran importantes, pero menores. Descuidados con el tema “libreta de matrimonio”  no se encontraba fácil, el día de las elecciones, la Libreta de Enrolamiento donde figuraba sello y firma de la última elección. En qué lugar de la mesa de luz, el ropero, el portafolio, el escritorio o el saco gris estaba. Uff.

Las mujeres no querían mostrar la foto de su Libreta Cívica porque habían salido feas y  nosotros nos reíamos de nuestra foto lampìños y con el pelo alisado con gomina en la foto de la nuestra, la de Enrolamiento. 

Poco a poco las libretas se han  ido yendo del día  a día y también del imaginario. Queda una que es inalterable en el corazón, que a veces se aprieta ( el corazón) recordándola. La libreta del almacenero, negra, de hule, con las compras del día por día en lo de Don Pascual, a la vuelta de casa, de mi casa.

Sobre el día 10 del mes siguiente era el momento estrujante. Don Pascual, acaso su mujer, decía: avisale a tu mamá que me la quedo para sumarla. Allá partíamos con el último pedido (fideos sueltos, arvejas, medio de azúcar y un kilo de harina) y sin la libreta. Solo el dinero del sueldo la rescataría. Solo el pago la rescataría. Variante: compras en otro almacén, al contado. Si había. Pero no era lo mismo. No.

miércoles, 16 de agosto de 2017

"Estamos definitivamente en el siglo XXI", mi editorial en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar la editorial de #LaVeredaDeEnfrente

Extrañando gente conocida


Publicado en diario La Capital

Enrique Estévez Boero, muerto en el 3 de febrero de 2000, fue un tipo con el que me crucé muchas veces por mi oficio, periodista. Hoy en wikipedia se encuentra esto.
   
Fue candidato a presidente por el PSP en las elecciones de 1983 y por la Unidad Socialista en 1989. Entre 1985-1987 integra el Consejo para la Consolidación de la Democracia. En 1987 resulta electo como diputado nacional en representación del pueblo de la provincia de Santa Fe, constituyéndose en el primer parlamantario socialista después de la muerte de Alfredo Palacios en 1965. Resulta reelegido en 1987, 1991, 1995 y 1999. Como parlamentario insistió permanentemente en la necesidad de crear formas de democracia participativa que dieran mayor respaldo a la democracia representativa. Entre sus proyectos ley se encuentran: Consejo Económico Social /Ley de medicamentos/Creación de los comité de condiciones y medio ambiente de trabajo /Ley de investigación biomédica/Ley de prestaciones básicas en rehabilitación integral para discapacitados/Régimen legal de las universidades/Ley de la juventud/Ley federal de pesca/Regulación de los sondeos de opinión/Reglamentación constitucional de los derechos de los aborígenes/Ley de responsabilidad de los funcionarios públicos/Ley del Consejo Federal de Salud
   
La misma wikipedia dice lo siguiente sobre “el changui”.
   
La Junta Coordinadora Nacional, conocida simplemente como La Coordinadora, fue un grupo interno de la Unión Cívica Radical de la Argentina, fundado en 1968 y finalizado real y formalmente en el año 1982 bajo la conducción de Luis "Changui" Cáceres, antes del comienzo del gobierno del Dr. Raúl Alfonsín. 
   
En 1968, en la ciudad de Santa Fe, los jóvenes radicales que luchaban contra la dictadura militar constituyeron la Junta Coordinadora Nacional como grupo interno de la UCR y definieron a Franja Morada como organización universitaria del radicalismo. 
   
Entre los jóvenes dirigentes que fundaron la Junta Coordinadora Nacional se encontraban Luis "Changui" Cáceres, Sergio KarakachoffMarcelo StubrinEnrique NosigliaFredi StoraniJuanjo Cavallari, Ricardo Campero, Héctor VelázquezMario LosadaRamón MestreJorge WandelowGuillermo Aramburu, Julio Cesar "Bebe" Alén, “Gogo” Arteaga, Rodolfo Miguel Parente, entre otros. 
   
En el proceso electoral Raúl Alfonsín, con una propuesta moderadamente social-demócrata y sobre todo un mensaje de condena a la violencia política y la violación de derechos humanos, triunfó ampliamente en las elecciones internas sobre el balbinismo, y luego, el 30 de octubre de 1983, triunfó sobre el peronismo, alcanzando el 51,7% contra 40,1% de Ítalo Lúder. 
   
La Junta Coordinadora Nacional jugó un papel importante en el gobierno de Alfonsín. Entre 1985 y 1990 la Coordinadora se fractura y se organizá como varias líneas internas al radicalismo, separándose del Movimiento de Renovación y Cambio. La mayor parte de sus dirigentes ocuparon puestos de relevancia durante el gobierno alfonsinista, como Enrique "Coti" Nosiglia (Ministro del Interior), Facundo Suárez Lastra (Intendente de la Ciudad de Buenos Aires), Leopoldo Moreau (presidente de la Cámara de Diputados en 1989), Jesús Rodríguez (Ministro de Economía en 1989), etc. 
   
La relación con “el changui “ es diferente. Criado en Santa Fe mirábamos a ese muchacho impetuoso (“el turco” le decían y yo también) que ya desde el colegio secundario (En su caso Colegio Nacional) intentaba reformular la sociedad. Mas tranquilo en estos días, creo que no ha cambiado su ímpetu, solo que las tabas no responden del mismo  modo. Lo entiendo suele pasar. Me pasa. 
   
La cita de estos dos personajes de la historia política argentina resulta, en estos días, elemental. Eso parece. Me parece. 
   
Cuando Alicia Ciciliani entregue su tarjeta de entrada al Congreso como Diputada Nacional por el socialismo (10 de diciembre de 2017) habrá terminado aquello que se iniciara en 1987 con Estévez Boero. Chau a un diputado socialista por Santa Fe. Solo una muy potente escalada puede revertir esta tendencia. Alguien analizará los “porques”. Los socialistas no protegieron a la última socialista. 
   
La mirada sobre aquella rebeldía que encarnaba “el changui” en el radicalismo, rebeldía de la juventud contra la mismísima burocracia partidaria, debe revolverse en su fastidio porque ni la juventud radical, ni la socialista, claro está, encarnan hoy, hoy mismo, rebeldía alguna ni salida posible mas allá de un puesto que asegure la pitanza. No eran sus sueños. 
   
Plantado en el Movimiento Nacional y Popular veía en ellos una diferencia con los propios (el peronismo, qué otro sitio para mi) y sin embargo un claro aliento libertario. 
   
Los dos eran de párrafos largos y explicaciones completas para todo. Así aparecían en los reportajes. Tal vez aburridos. Nunca inconsistentes. Todo lo contrario. 
   
Con Hermes Binner, el otro contemporáneo que aparece en estas mínimas añoranzas, el discurso era mínimo y escueto, las ejecuciones claras y rápidas. Rara cuestión, Reuteman es igual. Hijos de inmigrantes centro europeos adhieren al “res non verba” 
   
En determinado momento el peronismo (me refiero a la época nacida desde democracia parida en el 1983) comenzó a gobernar la provincia y encuentro que entre aquel peronismo de Vernet  y “La Cooperativa” (a la que destrozó el desaguisado de Antonio Andrés Vanrell)  las posteriores ejecuciones de Reuteman y, finalmente, Hermes Binner, hay un  punto en común. El “Modelo Santa Fe”. 
   
La casualidad, acaso la extensión, la bicefalía provincial, sobre la que tanto escribo sin que se enteren que no es lo mismo Ciudad de Santa Fe que Ciudad de Rosario, llevó lentamente a una concepción, un parto: el Modelo Santa Fe. 
   
Quedó explicitado en la alianza política que, tras la decisión de Obeid y el fin de la Ley de Lemas, toma el gobierno provincial. El Frente Progresista Cívico y Social era una cabeza pensante y un cuerpo territorial claramente diferente a la concepción que Buenos Aires (Ciudad y provincia) ejecutaba en su territorio y quería ejecutar en el país. 
   
En “el golpe cara pintada” es la provincia de Santa Fe y “Tati” Vernet el que convoca a una radio abierta por la democracia e invita a Alfonsín a replegarse a Rosario. Único antecedente nacional. Los demás gobiernos provinciales callaron. Ahí aparece un  modelo Santa Fe. 
   
En el festival de las monedas falsas (provincia de Buenos Aires 16.000 millones de patacones, cotizados como dólares y luego pagados por el Tesoro Nacional, esto es: todos los argentinos) es Lole Reutemann el que no fabrica dinero y mas aún. Paga créditos internacionales. Ahí está el modelo Santa Fe. 
   
Cuando Hermes Binner, como gobernador y oficialmente, va a la Corte Suprema de Justicia y dice que el poder central, esto es NK y CFK le están robando dinero a la provincia en nombre de una arbitrariedad que nadie denuncia, van todos los actores políticos santafesinos acompañando a un socialista. Ahí estaba el Modelo Santa Fe. 
   
Están cansados Reuteman, Binner, “tati” Vernet, “changui” Cáceres y sus remplazos no se ven o se observan distintos. Está claro que el mundo ha cambiado. Aquellos proyectos de “…Estévez / Boero /…socialista y estanciero” estribillo con el que intentaban apabullarlo, siguen incumplidos o traicionados. 
   
Aquella rebeldía de Cáceres, la practicidad del Lole, la porfía de Binner, la creatividad de Vernet  pueden mover a risa, escarnio, adjetivaciones irreverentes de quienes no han llegado a un sitio que ellos ocuparon: actores políticos de una sociedad… por explícito mandato popular. 
   
El Modelo Santa Fe en caída libre da una certeza. No hubo continuidad. No se quiso. No se pudo. No se supo. Está claro que la responsabilidad mayor es de quienes usufructuaron el poder real, el formal, el de las chequeras y las decisiones; también el de todos los que desde una actuación secundaria (los periodistas somos actores políticos de segundo grado) no acompañamos o no entendimos qué cosa se jugaba en cada decisión, en cada crítica, en cada burla.  
   
Hoy estamos extrañando lo que vendrá, que no será con gente conocida en el poder. Eso es todo. No es gente conocida. El Modelo Santa Fe viaja con nosotros a la nostalgia.