Google+ Raúl Acosta

miércoles, 21 de septiembre de 2016

"La guerra antinarco precisa un jefe"

Ya podes volver a escuchar mi editorial de #LaVeredaDeEnfrente.

Macri & Susana


Publicado en diario La Capital, 14 septiembre de 2016

Los argentinos solemos estar distraídos. Desatentos. Se indica que quien está desatento de algunas cosas es porque está atento a otras.
Hace algunos años, no muchos, una destacada personalidad argentina, Susana Giménez, se enojó “al aire”, en su programa de televisión, por una agresión a una persona de su amistad, de su afecto. Lamentó el ataque y, muy enojada, pidió una resolución rápida de ése crimen.
Por cierto que, a estar de las informaciones policiales y periodísticas se trataba, efectivamente, de un ataque criminal.
Una suerte de venganza, eso pedía  la estrella, soliviantada en sus afectos. Fueron muchos los que se alzaron en su contra con la simpleza de un argumento: recurrir a los códigos, las leyes y la sujeción a ellos. Una devolución rápida, mal por mal, ojo por ojo, no resultaba conveniente. Aún hoy no lo resulta. No es lo mas acertado, es mas, resulta totalmente desacertado.
Un caso reciente, de una víctima joven que persigue con su vehículo al delincuente que lo asaltó, lo choca, lo arrincona contra un árbol y luego lo aplasta es, en los hechos, un crecimiento de aquella intención de Susana.
Debemos, después del acontecimiento y esa conmoción social en la que derivó, estar atentos a la reacción popular. El pueblo cercano al joven homicida salió a la calle justificando su accionar, apoyándolo.
Hay, en toda la refriega, una proyección muy grande del inconsciente colectivo. No a la justicia, si a la venganza.
Debemos preguntarnos si estamos distraídos. Es evidente que Susana se encontraba atenta a sus asuntos y un crimen de alguien querido, una desgracia sin arreglo posible, la soliviantó. Cayó en la cuenta: en la sociedad suceden cosas, en su seno, de las que nada sabía o de las que, al menos, creía liberados a sus afectos. Pues bien: no, no es así. Le pasa a cualquiera, en algún lugar y en determinado momento; todas circunstancias ajenas a cualquier previsión.
No necesitamos buscar  muchas definiciones de la inseguridad cuando estamos atentos a cualquier movimiento extraño para asustarnos y todo desconocido es un posible asesino.
La jurisprudencia, todos los pactos, al menos de Rousseau hacia el presente en nuestro mundo, estos es, en occidente, indican que el recurso es la justicia y que la venganza nos lleva a la muerte como sociedad.
Cada asesino, de la categoría que se quiera indicar, debe ser juzgado por leyes comunes, previamente aprobadas por todos. Y toda pena así resuelta debe ser cumplida.
La única forma de escapar del Estado de Terror es aceptar las leyes y no transgredirlas buscando venganza o empate.
No hay otro modo de juzgar los delitos, aún los de lesa humanidad, que bajo un estado de derecho, con justa defensa del criminal así sea evidente su culpa.
Cuando a un homicida se le toma afecto, al punto de entender que debe estar con su familia hasta que se lo condene, porque no tiene intenciones de fugarse, estamos saltando varias leyes, usos, costumbres, también destinos y ocupaciones.
Hay tribunales naturales para estas cuestiones y no es una estrella del espectáculo quien debe resolver un caso de asesinato, así lo suyo sea simplemente un anhelo porque el mensaje que trasciende es, justamente, ese anhelo. No es un  presidente quien debe indicar de qué modo y en qué lugar esperará la sentencia un  homicida, por mas que los “focus group” indiquen que se le perdona todo porque la inseguridad trastorna y cambia el sentido de las cosas.
Los argentinos tenemos líos con los anhelos, la vehemencia y  las distracciones que nos impiden discernir sobre el bien y el mal, sobre la culpa y el perdón. Nuestros delegados en el poder no pueden tener las mismas distracciones. El gobierno es nuestro delegado en el poder.
No estábamos mal de plata. Argentina, mas allá de los informes de los economistas, al 10 de diciembre de 2015 no estaba mal de plata. La plata corriente, la que vemos en el supermercado. En el bolsillo de los argentinos había dinero. Es contrafactismo indicar que íbamos a Venezuela o peor, al “biafrismo” sudamericano. No es posible probarlo. Hasta puede ser verdad que nos íbamos a fundir irremediablemente, pero que había un santo remedio. Nada de eso es sustancia. 
La sustancia es mas clara e inobjetable. Estábamos mal de gestos claros, confianza y humildad. Estábamos con miedo a la muerte en cualquier parte. Sospechábamos que nuestros gobernantes eran ladrones y corruptos, teníamos una íntima convicción de su culpa pero no nos movió a cambiar de gobierno el dinero mal habido y los hijos ricos con dineros robados. Votamos un cambio en los modos, elegimos mayoritariamente un poco de paz. Un “cacho” de humildad. Queríamos que terminara eso que no cesa, el miedo a morir en cualquier parte el día menos pensado.
En Lomas de Zamora 17 muertos por cada 100.000 habitantes, en Rosario, provincia de Santa Fe 12, en el país 6,6. Ese es el tema.
Detrás de los muertos los heridos, los mutilados, las agresiones, los arrebatos.
Después, o mejor dicho antes, durante y después la droga y su doble carga, la corrupción económica y las neuronas deshilachadas. El país que se desarma.
Todo ciudadano citado por un juez debe ir a declarar con o sin pañuelo, con o sin inmunidad parlamentaria. Todo homicida debe ser juzgado pronto e imparcialmente. Todos los dineros deben justificarse, no hay ninguna droga buena ni corrupto simpático.
Tengo el derecho a pensar que eso es lo que se votó para el mandato que comenzó el 10 de diciembre de 2015. Y aclarar un punto: no votamos a Susana. Tampoco a las asambleas populares que salvan a los homicidas porque la justicia es lenta y mala.


martes, 20 de septiembre de 2016

“No me quieren en la Universidad”

El analista político Sergio Berensztein nos mostró su mirada de la situación política/económica que atraviesa el país.



Raul Acosta: Recordaba algunas cuestiones sobre tu libro donde estabas con Eugenio Burzaco  hablando sobre los líos de la inseguridad,  la policía y la droga.  Habría que revisar ese libro porque ahí estaban datos y documentaciones que ahora espantan pero que, en ese momento, espantaban dos veces más. Negaban ésa realidad

Sergio Berensztein: El libro no tiene más de dos años, se llama “El poder narco”, lo editó Sudamericana y la verdad que teníamos un diagnóstico donde afirmábamos que la gobernabilidad estaba amenazada, principalmente, por las cuestiones del narcotráfico, hoy ya no es diagnóstico y perspectiva. Lamentablemente hoy eso se convirtió en un lugar común, lo bueno es que el gobierno esto lo tiene claro y está tratando, de a poquito, de avanzar en un plan sistemático, lo malo es que, en el mejor de los casos, va a tener un impacto positivo en mediano y largo plazo.

R.A: El tema es la inseguridad y el narcotráfico es una de las levaduras insoportables de la inseguridad, además de esto llamaba por lo siguiente. Me dolió mucho, me llegó a través de amigos, la verdad no estaba viendo el programa de Fantino, la declaración de tu problema me sensibilizó y quiero solidarizarme contigo. Se lo que pasa en muchos casos, como en este, que en una universidad, una facultad, una cátedra, no te dejen dar clases porque piensen que tu idea no es la que ellos tienen, es un mecanismo de censura previa y de obstinación en el sesgo autoritario muy grande. Me refiero a tu confesión, cuando dijiste  que en la universidad de Buenos Aires (UBA), no te dejan dar clases por tu modo de pensar.

S.B: Yo soy fruto de la educación pública, fui al Nacional Buenos Aires, a la universidad de Buenos Aires, y cuando regrese de EEUU fui, me presenté dije voy a dar clases aunque sea gratis, tener un curso, poder devolver un poco a la universidad un poco de lo que me ha dado. En filosofía y letras yo me gradué en la asignatura historia no me llamaron y en la facultad de ciencias sociales donde daba clases antes de irme en ciencias políticas tampoco. Y curiosamente insistí varias veces y no tuve ninguna suerte a punto tal que en algún momento, con algunos amigos, compañeros de cátedra de otra época, me senté a charlar y me dijeron, me confesaron que el problema central que yo tenía era que el centro de estudiantes y otras agrupaciones se ponían, digamos, en contra, se oponían claramente a mi participación en el plantel docente y yo como tenía una cátedra exclusiva en la universidad Di Tella donde podía dar alguna charla, no podía concursar y después me di cuenta que donde no te quieren mejor no estar y la verdad yo no quiero hacer lio, que cada uno tiene derecho y la libertad para elegir los profesores que quieran, pero me pareció algo asintomático todos los prejuicios que existen en Argentina.

R.A: Ese es otro costado de los hechos mas recientes de la contemporaneidad, de este siglo XXI, en donde algunos procesos, evidentemente muy retardatarios, han logrado este éxito, que una persona como vos no pueda ir a dar clases. Yo me solidarizo contigo, se lo que se siente en esos casos, en mucha oportunidades se muy bien lo que se siente y lo único que puedo decir es como decía Leopoldo Marechal “Compadecer es padecer con el otro” y eso es lo que te digo Sergio.

S.B: Te agradezco mucho Bigote,  te agradezco por el gesto.

R.A: Una sola reflexión más, es evidente que hay un primer problema: la inseguridad antes que el dinero, será posible que se resuelva en paralelo, porque veo al amigo Mauricio más preocupado  por el dinero, por resolver el tema económico, para decirlo más claro, que por resolver el tema inseguridad. Y buena parte de los votos vinieron por “No efedrina”, “No Anibal”, “No corrupción” y “No inseguridad”.

S.B: Coincido plenamente, yo creo que ahí hay un desafío que tiene el gobierno y es efectivamente en cómo definir una agenda donde haya ponderación en los temas prioritarios. Y lo económico me parece que el gobierno quiere tratarlo como para que la situación se alivie un poquito de cara al proceso electoral y como para luego con un poquito más de margen avanzar en temas más estructurales.
El otro día en el foro de inversores el presidente decía que tenía un matafuego en la mano el 80% del tiempo  y pensaba en el país a largo plazo el 20% restante, yo creo que el matafuego tiene que ver con la economía y el 20% restante es la cuestión social y por supuesto la cuestión de la inseguridad que es prioritario, de hecho una controversia muy fuerte con ese comentario que hizo el presidente respecto del carnicero de Zarate, que  para muchos fue un intento de interferir en el poder judicial, al margen de esa polémica yo creo que lo que esta de promedio, claramente manifiesto ahí, es su preocupación por el tema de la inseguridad, me parece que ningún gobernante argentino puede seguir ignorando esto como ocurrió en lamentablemente  como en el gobierno anterior.

R.A: Es cierto. Yo insisto con ese trípode, violencia urbana – código narco- corrupción estructural, esos son los  males que quedaron manifestados desde el 2000 al 2015. ¿Cómo Salis de eso? Bueno a remar

S.B: En la experiencia comparada que hicimos con Burzaco, demuestra lo que no podes hacer acá, nunca,  es improvisar. No sirve de ninguna manera encarar procesos para los cuales no se está preparado, en término de recursos humanos, de tecnología, de preparación incluso de la sociedad para enfrentar al narcotráfico. Hace poco hablaba con un colega colombiano que me decía “me cuesta efectivamente entender que está haciendo el estado argentino para luchar contra el narcotráfico porque no hay muertos. Hay muertos victimas pero no veo que haya enfrentamientos “ y la única manera de pelear con esta gente -lamentablemente-  es una guerra, no solo eso, sino hay que hacer otras cosas. En algún momento hay que enfrentarse y tenemos que hacerlo.  Como me decía un funcionario hace unos días respecto de una de sus fuerzas de seguridad “mira, están preparados pero nunca hay un solo detenido” es raro.  

R.A: Sergio gracias por atendernos. Te mando un fuerte abrazo.
S.B: A vos Bigote, muchas gracias por llamar.Raul Acosta: Recordaba algunas cuestiones sobre tu libro donde estabas con Eugenio Burzaco  hablando sobre los líos de la inseguridad,  la policía y la droga.  Habría que revisar ese libro porque ahí estaban datos y documentaciones que ahora espantan pero en ese omento espantaban dos veces más.
Sergio Berensztein: El libro no tiene más de dos años, se llama “El poder narco”, lo edito sudamericana y la verdad que hay teníamos un diagnostico donde afirmábamos la gobernabilidad estaba amenazada principalmente por las cuestiones del narcotráfico, hoy ya no. Lamentablemente hoy eso se convirtió en un lugar común, lo bueno es que el gobierno esto lo tiene claro y esta tratando de a poquito de avanzar en un plan sistemático, lo malo en el mejor de los casos va a tener un impacto positivo en mediano y largo plazo.

R.A: Además de esto, que el tema es la inseguridad y el narcotráfico es una de las levaduras insoportables de la inseguridad, además de esto llamaba por lo siguiente. Me dolió mucho, me llegó a través de amigos, la verdad no estaba viendo el programa de Fantino, pero que allí la declaración ya pasase nada más me resulto molesta y quiero solidarizarme contigo. Se lo que pasa en muchos casos, como en este que en una universidad no te dejen dar clases porque piensen que tu idea no es la que ellos tienen, es un mecanismo de censura previa y de obstinación en el sesgo autoritario muy grande. Me refiero cuando dijiste  que en la universidad de Buenos Aires (UBA), no te dejan dar clases por tu modo de pensar.

S.B: Yo soy fruto de la educación pública, fui al nacional buenos aires, a la universidad de Buenos Aires, y cuando regrese de EEUU, fui me presente dije voy a dar clases aunque sea gratis, tener un curso, poder devolver un poco a la universidad un poco de lo que me ha dado. En filosofía y letras yo me gradué en la asignatura historia no me llamaron y en la facultad de ciencias sociales donde daba clases antes de irme en ciencias políticas tampoco. Y curiosamente insiste varias veces y no tuve ninguna suerte a punto tal que en algún momento con algunos amigos, compañeros de cátedra de otra época me senté a charlar y me dijeron me confesaron que el problema central que yo tenia era que el centro de estudiantes en una época u otras agrupaciones mas de izquierda se ponían digamos en contra, se oponían claramente a mi participación en el plantel docente y yo como tenia una cátedra exclusiva en la universidad Di Tella donde podía dar alguna charla, no podía concursar y después me di cuenta que donde no te quieren mejor no estar y la verdad yo no quiero hacer lio, que cada uno tiene derecho y la libertad para elegir los profesores que quieran pero me pareció algo asintomático todos los prejuicios que existen en argentina.

R.A: Ese es otro costado de los hechos más recientes de la contemporaneidad de este siglo XXI, en donde algunos procesos evidentemente muy retardatarios ha logrado este éxito, que una persona como vos no pueda ir a dar clases. Yo me solidarizo contigo, se lo que se siente en esos casos, en mucha oportunidades sé muy bien lo que se siente y lo único que puedo decir es como decía Leopoldo Marechal “Compadecer es padecer con el otro” y eso es lo que te digo Sergio.

S.B: Te agradezco mucho Bigote,  te agradezco por el gesto.

R.A: Una sola reflexión más, es evidente que hay un problema la inseguridad antes que el dinero, será posible que se resuelva en paralelo, porque veo al amigo Mauricio más preocupado  por el dinero que por resolver el tema económico, para decirlo más claro que por resolver el tema inseguridad. Y buena parte de los votos vinieron por “No efedrina”, “No Anibal”, “No corrupción” y “No inseguridad”.

S.B: Coincido plenamente, yo creo que ahí hay un desafío que tiene el gobierno y es efectivamente en cómo definir una agenda donde haya ponderación en los temas prioritarios. Y lo económico me parece que el gobierno quiere tratarlo como para que la situación se alivie un poquito de cara al proceso electoral y como para luego con un poquito más de margen avanzar en temas más estructurales. El otro día en el foro de inversores el presidente decía que tenía un matafuego en la mano el 80% del tiempo  y pensaba en el país a largo plazo el 20% restante, yo creo que el matafuego tiene que ver con la economía y el 20% restante es la cuestión social y por supuesto la cuestión de la inseguridad que es prioritario, de hecho una controversia muy fuerte con ese comentario que hizo el presidente respecto del camiseo de Zarate, que  para muchos fue un intento de interferir e el poder judicial, al margen de esa polémica yo creo que lo que esta de promedio claramente manifiesto ahí es su preocupación por el tema de la inseguridad, me parece que ningún gobernante argentino puede seguir ignorando esto como ocurrió en lamentablemente  como en el gobierno anterior.

R.A: Es cierto. Yo insisto con ese trípode, violencia urbana – código narco- corrupción estructural, esos son los  males que quedaron manifestados desde el 200 al 2015. ¿Cómo Salir de eso? Bueno a remar

S.B: En la experiencia comparada que hicimos con Burzaco, demuestra que no podes hacer acá nunca y lo que es improvisar. No sirve de ninguna manera encarar procesos para los cuales no se está preparado, en termino de recursos humanos, de tecnología, de preparación incluso de la sociedad para enfrentar al narcotráfico. Hace poco hablaba con un colega colombiano que me decía “me cuesta efectivamente entender que está haciendo el estado argentino para luchar contra el narcotráfico porque acá no hay muertos. Hay muertos victimas pero no veo que haya enfrentamientos “ y la única manera de pelear con esta gente -lamentablemente-  es una guerra, no solo eso, sino hay que hacer otras cosas. En algún momento hay que enfrentarse y tenemos que hacerlo.  Como me decía un funcionario hace unos días respecto de una de sus fuerzas de seguridad “mira, están preparados pero nunca hay un solo detenido” es raro.  

R.A: Sergio gracias por atendernos. Te mando un fuerte abrazo.
S.B: A vos Bigote, muchas gracias por llamar. 


"La Primavera"

Ya podes volver a escuchar mi editorial de #LaVeredaDeEnfrente.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Macri & Rosas


Publicado en diario El Litoral, 18 de septiembre de 2016


La “Ley de Aduana de 1835” estableció un sistema proteccionista para la economía de la Confederación Argentina. Fue creado por el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, el 18 de diciembre de 1835.
En 1815, Juan Manuel de Rosas, quien por entonces contaba con veintidós años de edad, se asoció con su primer amigo Juan Nepomuceno Terrero y con Luis Dorrego (hermano de Manuel), bajo la razón social “Rosas, Terrero y Cía.”.  Esta tuvo por objeto comercial la explotación ganadera y el acopio de frutos del país, así como también la salazón de carnes y pescados. Esta última actividad comenzó el 25 de noviembre de 1815 cuando inauguró lo que a la sazón sería el primer establecimiento industrial de los argentinos.
La Aduana y el saladero constituyen un eje de la construcción socio / económica del país.
Explotación de productos primarios y el control de lo que entra y lo que sale. Proteccionismo. Barreras aduaneras. Fiscalización. Poder central. Control discrecional.
Para muchos la construcción del país comienza, seriamente, con su gobierno. El poder popular, el paternalismo, la regulación económica y el embudo. Todo a Buenos Aires. Con Rosas se construye el primer relato verdaderamente paternal, el primer caudillo del que se narran sucesos y, por tanto, importa este hecho, la narración, tanto como el facto. Con él se empieza. La fascinación del relato cubre la historia nacional desde entonces. No se explica el revisionismo, el contra revisionismo y las relecturas regionales de la historia si no fuese que hay luces que encandilan los simples hechos. Juan Manuel de Rosas la primera de suma importancia.
A Buenos Aires, ya desde entonces, la pagan todos y la disfrutan pocos. Hay ciudades sumamente urbanas que luchan por parecerse, como Rosario, y otras que luchan por diferenciarse, como Córdoba capital. Se puede seguir un sendero de dependencias y sujeciones, de células liberadas y autónomas, revisando economías regionales y caudillos; pero no hay una saga nacional que no empiece y termine en Buenos Aires.
El desarrollo de la inmigración interna (pobrerío en la búsqueda de un trabajo, una comida, un porvenir) y de inmigración europea (un futuro, una vida por sobre las hambrunas) conforma el perfil de la ciudad y, también, de sus arrabales, hoy “Conurbano Bonaerense”
El peso específico de su territorio, de su crecimiento desmesurado, pone dos rostros de Buenos Aires en primer plano. Esos arrabales poco a poco se vuelven peligrosos e indomables y la producción de una llanura súper fértil fabrica riquezas, divisas, finalmente poder. El país agrícola ganadero se define
La organización nacional, con los caprichos de los caudillos de Buenos Aires resueltos en 1860, pone al país en situación de cúbito ventral. Empezamos a diferenciarnos en economías regionales, lunares de civilización y urbanismo y dependencia del puerto de Buenos Aires.  El país es un embudo. El tendido ferroviario termina certificándolo.
El periodismo es un buen lugar para el mejor ejemplo. En todas las redacciones de Buenos Aires las noticias son Locales, de Provincia y del Interior. Traducción: locales refieren a Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Provincia es una sola. El resto del país es “Interior”. En un criterio más amplio: Internacionales y Nacionales. Las nacionales son las de Ciudad Autónoma.
¿Qué ha cambiado de aquella formación original de Argentina? Una reforma, la de 1994, pone varias cuestiones en situación extrema. Distrito único. Elección directa, sin colegios electorales. Tercer senador. Régimen de coparticipación empantanado para siempre. Reelección. Ausencia de control sobre el financiamiento de los partidos políticos. Descontrol sobre delitos federales y provinciales. Si Ciudad Autónoma es el 14% y Provincia de Buenos Aires el 42 % de los votos del país es fácil entender que aquello que empezó con un saladero, un contrabando o peaje extraoficial y una aduana, finalmente un peaje oficial, solo adaptó formalismos, el idioma, los signos del siglo XXI, pero poco de lo mejor y conservación de lo peor.
Mauricio Macri es, hoy, después de ser el Gobernador de la Ciudad Autónoma, el presidente de los argentinos. El voto lo puso en ése cargo siendo, la suya, la primera vez que el proyecto de derecha democrática toma el poder mediante la voluntad popular.
Hay que ir muy lejos para encontrar una determinación mayoritaria de estas características. Y tal vez no la encontremos. Con él se inaugura el ciclo democrático conservador con el voto como estandarte. Todo el poder a la Aduana de Buenos Aires. A su puerto. A sus representantes.