Google+ Raúl Acosta: Fidanza: no hay salida fácil

martes, 4 de febrero de 2014

Fidanza: no hay salida fácil

Eduardo Fidanza en La Vereda de Enfrente




- Soy lector de notas suyas en La Nación. Una de las cosas que usted dice es que el sector progresista está en el 80% de la población, si esto fuese así sería fácil solucionar el tema; y otra es la del Estado de Bienestar y nuestro yerros cíclicos.

Es verdad, yo he enfocado esto en las distintas notas de las últimas columnas. Yo lo que quiero decir, en primer lugar, es que efectivamente me parece –y esto está sacado de datos electorales y encuestas- que si vemos los programas de los principales partidos políticos, a los cuales adhiere efectivamente el 80% de la población, vamos a encontrar una cantidad de cuestiones básicas pero que hay un acuerdo sobre el papel del Estado en la economía, una acuerdo sobre la ampliación del derecho, hay un acuerdo sobre respeto a la democracia, hay otras cuestiones que yo digo ‘instrumentales’, que aunque sean importantes no son básicas.
Y que a mí me parece entonces que hay una paradoja en la discusión política argentina que a veces toma la forma de una guerra, cuando uno se pregunta si hubiera razones de fondo entonces se justificarían, me parece que no las hay y que es un modo de la cultura política argentina de enfrentamiento. Que por cierto yo creo que este gobierno lo ha alentado. Cuando uno ve algunos de los debates más fuertes y los exponentes más cerrados de este debate lo que encuentra del lado del gobierno es una conspiración que estamos sufriendo, todo es atribuible a eso; por otro lado uno lee también muchas opiniones donde no se admite nada del gobierno en estos años, donde todo los problemas que tenemos se deberían al gobierno.

- Ahí está el título de su última nota: El debate político, entre la conspiración y el apocalipsis.

Fíjese usted que si uno además de grandes números ve las historias personales, trayectorias, hay que decir una cosa que es verdad. Bajo este gobierno, después de una crisis profunda, se recuperaron millones de puestos de trabajo. Cada puesto de trabajo recuperado es una historia de vida que observar. Por cierto, ahora se van a perder muchas de las cosas que se lograron, pero no se puede atribuir solamente al gobierno todo los defectos. Porque todos los defectos argentinos son una acumulación y cristalización de tendencias históricas. Por cierto el gobierno tiene mucha responsabilidad porque es el que tendría que encargarse de coordinar las expectativas y de coordinar los distintos intereses, y yo creo que en eso el gobierno está fracasando pero tampoco alcanza para que se le pongan todos los adjetivos negativos.
Y otra reflexión es que, como estamos atravesando momentos difíciles, sin renunciar a que cada uno sostenga su posición y haya un debate, también hay que pensar con responsabilidad los problemas de ingobernabilidad que ha tenido La Argentina. De modo que no hay que precipitar los acontecimientos, porque a veces los deseos se convierten en profecías y son deseos de desorganización, de una finalización abrupta de procesos políticos. La verdad que creo que es indeseable.

- Hay una especie de entendimiento social, desde el 43-45,45-46, y la aceptación del voto por parte de Perón. Pero hay una matriz piramidal, un líder y una matriz piramidal para la República Argentina, pero es matriz piramidal no sé si conspira definitivamente contra un debate, un consenso. ¿En esa matriz piramidal no será que está exacerbada la señora Cristina y no hay salida desde allí?

Yo una vez escribí que hay sistemas considerados hiperpresidencialistas, como el argentino. Acá me parece que además del hiperpresidencialismo estamos en lo que yo llamé hipersubjetivismo. La señora de Kirchner, con todo respeto, pareciera hacer pasar la realidad argentina por sus impresiones, por sus sentimientos, por su visión, y me parece que está en un círculo extremadamente estrecho. Yo sé que los gobiernos, sobre todo en dificultades, los presidentes se recuestan en los más íntimos. Pero me parece que en este caso es excesivo.
Y lo segundo que marcaría, me parece también importante, lo gobiernos tienen que tener en cuenta, además de sus ideales, de sus propuestas y programas, los contextos. Argentina está dentro de una región y dentro de un sistema que es lo que llamaríamos la democracia en el sistema político, el capitalismo en el sistema económico. Por supuesto que el capitalismo puede merecer muchas críticas y al democracia también, y están sujetos a formas. Ahora, el punto es que hay que actuar dentro del tablero y el juego en que uno está. Entonces yo debo considerarlo. Yo cuando escucho al Ministro Kicillof creo que él cree, y a lo mejor lo cree de una manera sincera, que la solución de los problemas argentinos pasa por convertir a Argentina en un socialismo de Estado, bajo el supuesto de que todo lo que estaticemos funcionará mejor porque lo que está privatizado sirve a intereses particulares. Es una idea para debatir. Ahora, es muy difícil convertir a un país de las características de Argentina en un socialismo de Estado. Yo creo que lo indicado es el camino de la reforma, porque los grandes partidos populares tienen la mejora de las grandes mayorías, que son sus votantes, aspiran a la redistribución del ingreso; estamos todos de acuerdo, el problema es cómo se hace y cuáles son los límites. Porque además del sistema existe una estructura de poder que hay que tomarla en cuneta, que se puede modificar, que yo creo que son modificaciones que ocurren en el tiempo con la acumulación de políticas, con las famosas llamadas políticas de Estado, y con una actitud de responsabilidad, de estudio, de profundización, no por fracciones. En el término de un mes el Ministro Kicillof ha ido a negociar con el Club de París con resultados relativamente negativos. Ahora se está hablando de la posibilidad de estatizar el comercio de granos. Alguna de las dos ideas no es correcta.

- En el 50 el gobierno tenía un manejo del grano, que es un poco lo que está pidiendo Kicillof. 60 años después, no es lo mismo ya.

Pero este es el punto. El punto es si uno vive en el presente o vive en el pasado. Hay determinados símbolos del pasado que pueden ser inspiradores, pero para que uno actualice el presente. Es toda una discusión que está pendiente. Creo que el kirchnerismo y el kicillismo están muy aferrados a símbolos, y lo que está pasando es que están teniendo una actualización a la realidad, un descubrimiento a la realidad, desordenado.

- Yo le acepto a usted. Pero no podemos plantear crudamente que el gobierno está encontrando, chocándose la realidad. Socorro.

Una cosa más le agrego. Después de la crisis del 2001, 2002, y con el advenimiento de la soja y el cambio del papel de países como Argentina en el comercio internacional, yo creo que el kirchnerismo la verdad que doblegó muchas ideas de la ortodoxia económica. Eso es cierto. Ahora, todo tiene un límite, porque no es que la ortodoxia económica equivalga al neoliberalismo, hay muchas cuestiones que son técnicas, que dependen de consensos que ya están asumidos internacionalmente. Entonces, si usted considera que mantener baja la inflación es una idea del neoliberalismo, usted debería preguntarse si de los 195 países que están registrados en las Naciones Unidas 190 son neoliberales.

- Yo hablo con usted y con gente como usted, que trata de racionalizar las pifias, acomodar la realidad para que el mañana sea un poquito mejor, y lo que extraigo es una desesperanza, porque lo que usted dice es tan fácil de entender. Los que conducen esto tendrían que tenerlo tomado ya a esto.

La pregunta también es cuántas crisis tendrá que atravesar La Argentina… Yo igual le voy a dejar un mensaje. Yo veo que hay dos cosas que el gobierno todavía tiene alcance para hacer: tiene que superar una crisis muy importante de desconfianza que se ha generado, y yo creo sinceramente que por más esfuerzos que algunos ministros estén haciendo no son personas que, en ausencia además de un protagonismo presidencial, estén en condiciones de sacar esto adelante. Entonces yo creo que el gobierno también tiene que pensar, si puede, en un programa económico, en alguien de prestigio que pueda encabezarlo, y abrir un poco la perspectiva y eventualmente convocar a las fuerzas políticas para ver si Argentina puede salir de estas dificultades, que son complejas, de una manera menos virulenta de lo que algunos pronostican. No les neguemos a los gobiernos un poco de lucidez en un momento así. Si no ocurre vamos a volver a repetir cuestiones… Yo el otro día decía una metáfora que hoy un bisabuelo de 90 años puede hablar con su nieto de 8 de la inflación y se van a entender perfectamente.

- Esa memoria inflacionaria también nos está matando.

Exacto. Yo creo que muchos también podríamos hablar de crisis que ya pasamos, y que no deseamos que vuelvan a ocurrir.

- ¿Poliarquía tiene algún esquema, algún número que indique quién más allá de la señora Cristina ocupa el centro de la escena?

El esquema es así: Cristina tiene todavía tiene un bagaje de imagen que uno puede considerar razonable para los años que lleva gobernando. Ahora, dentro de lo que podríamos llamar el peronismo, aún dividido, están Scioli y Massa como figuras que se están rescatando; y después, por fuera de eso, tanto Binner como Macri, y siempre hay gente del radicalismo, como Sanz y Cobos. Forman parte de un lote de políticos que tienen aptitud para disputar la presidencia del 2015. Podemos imaginar un encuentro o un intento de un diálogo político. Habrá que ver. Es cierto que hay una crisis de liderazgo en la oposición y que esto ha favorecido el dominio político del kirchnerismo. Pero de cualquier manera hay una certidumbre administrativa, que es que en 2015 Cristina termina su período. Y ahí se tiene que abrir y Argentina tiene que encontrar un nuevo presidente o presidenta. Este es el punto en que estamos, estamos en una transición política que si ocurre con un nivel de conflictividad muy alto va a complicar las cosas, y si se logra que ese nivel de conflictividad, que hoy está motorizado por la economía, sea menor las cosas van a andar mejor. Es un poco de sentido común lo que digo, pero no me parece que sea el momento de agravar con palabras la situación que ya es suficientemente difícil. Yo creo que todavía cabe la posibilidad de llamar al gobierno a que tenga una actitud más abierta, tanto en lo político como en lo económico.

Eduardo Fidanza es Licenciado en Sociología y Director de Poliarquía.

2 comentarios :

  1. Y SI ABRIMOS LA ECONOMIA PROMOVIENDO UN AUMENTO EN LA LIBERTAD DE IMPORTAR Y EXPORTAR? .PARA QUE NOS SIRVE A LOS CIUDADANOS QUE EL GOBIERNO PROTEJA CIERTAS INDUSTRIAS, SI LO QUE PRODUCEN ES CARO Y CON UN CLARO BAGAJE DE ATRASO TECNOLOGICO .CUANTO ATRASO NOS HA PRODUCIDO CREYENDO QUE EL PLENO EMPLEO SE LOGRA CONTRABAJOS INEFICIENTES, EMPLEOS PUBLICOS A DISCRECION, PLANES TRABAJAR, ETC, ETC.? SI EN LUGAR VER AL CAMPO COMO ENEMIGO PROPULSAMOS SU DESARROLLO EN LIBERTAD, O PROPICIAMOS LA EFICIENCIA INDUSTRIAL DE MANERA QUE PUEDA COMPETIR EN EL MERCADO INTERNACIONAL NO LOGRARIAMOS TRABAJO GENUINO Y MUY DEMANDADO ?. PORQUE CRECER EN SERIO ES CONSUMIR Y AHORRAR EN LUGAR DE TENER UNOS POCOS AÑOS DE FIESTA POPULISTA Y UNA PERMANENTE DECADENCIA QUE LLEVA DECADAS Y DECADAS DONDE TODO EL ARCO POLITICO APORTO LO SUYO . NO LE PARECE?

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    1. Son buenas ideas. El titular de Poliarquía presenta un esqueleto según lo que ve. Gracias por leerlo.Ojaslá escuchasen a los cuerdos.Un beso en la frente

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