Google+ Raúl Acosta: "54% a nada, esa es la causa"

martes, 10 de marzo de 2015

"54% a nada, esa es la causa"

Rodolfo Terragno en La Vereda de Enfrente




-Tres cuestiones. La primera: ¿Cómo anda ese libro sobre " Josefa"?

El libro, creo que anda bien. Salió el libro pasado y me comunicó la editorial que está sexto entre los best sellers, que es un punto de partida interesante. Por supuesto a uno le importa como autor que le libro vaya bien, pero también me importa como historiador, creo que aporta cosas que no eran conocidas sobre San Martín


-Rodolfo, hay dos cuestiones mas que importa indicar y reformularnos. La primera, tu actividad periodística, que es la primera, tan cercana, a hechos duros de la vida política argentina, de nuestra vida social finalmente, y que te costaron un raje básico, ¿no?; el desarraigo y todo lo que eso conlleva. Ese hito me gustaría que lo miremos otra vez, y me digas, parado donde estamos, qué pasó con eso. El otro hito tuyo, que para mí también es un faro muy grande, es tu mirada sobre el siglo XXI, allá cuando el siglo XXI era poco menos que una conversación de locos, y tu libro y cómo deslumbró, cómo me deslumbró: mirá este tipo lo que está observando, qué es lo que se viene, y un manejo de relaciones que, si no eran claras, si no eran conversadas, nos iban a llevar para el lado de los tomates. Bien, siglo XXI, 2015.

Bueno, cuando uno hace previsiones, siempre hay un margen, y unas cosas que yo preví no se dieron, o algunas cosas que sugerí no se llevaron adelante. Sin embargo, yo creo que uno siempre tiene que hacer un análisis retrospectivo lo más sereno posible, porque ocurre que cuando uno avanza el horizonte se va yendo. Y así tiene que hacer la sociedad, uno tiene que ir avanzando y a veces proponé una cosa distinta, pero también hay que mirar hacia atrás y ver el camino recorrido para ver si uno va consiguiendo cosas que no iba a conseguir. Y desde ese punto yo pienso esto: 1983, euforia, la democracia, cuánta gente decía “esto no va a durar, ya sabemos la historia”; luego, cuando tuvimos la hiperinflación había gente que pensaba que el país se hundía, que se iban buscando futuro en otros países, y salimos de la hiperinflación; y lo mismo con el 2001, 2002, otra vez había migraciones, que se vayan todos, y salimos; ahora, ¿estamos bien? No, ¿estamos para el lado tomates? Sí. Pero en otra planta de tomates.

-¿Cómo es eso?

Creo que haber afirmado la democracia, haber salido de crisis que parecían insalvables, nos coloca en una mejor posición. De aquel libro, algunas cosas se dieron. Una de las cosas que habla el libro era usar la ingeniería genética para revolucionar la producción, multiplicar la exportación y generar divisas. Muy discutido, por supuesto, este tema, muy discutido la ingeniería genética hoy día, pero la sojacracia que hemos visto durante diez años, produce ingresos extraordinarios de dinero, y se dio porque se hizo eso. No todas las cosas se han hecho como yo imaginaba o quería.

-¿En cuánto aquel periodista del 70?

Aquel periodista del 70, a mí me satisface. Cuestionamos, denunciamos desapariciones, yo escribí varios editoriales sobre derechos humanos, cuestionamos al gobierno durante tres meses, fue la única publicación que no aceptó la censura. Bueno, por supuesto, como usted dice, finalmente vino el raje. Pero cuando hoy yo veo, no sé, que el jefe del Ejército es un hombre que formaba parte de aquello que combatimos, que se ha nombrado en la Corte a un hombre como Zaffaroni, que juró lealtad al estatuto, que rechazó amparos y que después escribió ese libro, de derecho penal militar, donde sostenía que hay necesidades que justificaban la represión, yo veo que hay… como si no hubiese pasado nada. Lo mismo me pasa, lo sabe, lo dijimos muchas veces, que parece un next Boudou, next jefe de gabinete, next Boudou y next Cavallo. No sé. Yo reivindico lo que aquel periodista, como usted dice, defendió en aquel momento y también lo que defendía en los 90.

-Puntos concretos, Rodolfo. ¿Se puede salir sin un consenso? No te dijo una Moncloa, pero decir “sobre este punto, política energética, sobre este punto, licitaciones y concesiones, no nos vamos a mover”. ¿Es posible un consenso de fuerzas que crean en el voto y en la democracia y en el respeto por lo pactado?

Yo estoy trabajando en eso, estoy hablando con los distintos precandidatos presidenciales, impulsando un acuerdo mínimo. Porque, sobre todo en un período electoral, no se puede ser muy ambicioso. Plantear las cosas en las que, si no hay un principio común, va a ser muy difícil gobernar. Hablo de la anarquía del año 15, a muchos les parece que es una exageración pero hay cosas que no se tienen en cuenta. De la Cámara de Diputados se va a renovar solamente la mitad, la otra mitad va a estar igual que ahora. De la Cámara de Senadores, un tercio, los dos tercios van a estar igual que ahora. Los nuevos Diputados y Senadores van a surgir de un panorama político muy fragmentado. Entonces, nadie va a tener mayoría. El gobierno que tenga que enfrentar, hoy día, un país en el que en tres años la soja bajó a la mitad; donde la inflación nuestra después de la de Bielorrusia, Etiopía, Irán y Venezuela, es la más alta del mundo; donde no hay plata para pagar todos los subsidios; y donde, por supuesto, va a haber una comparación de la gente con la época de bonanza, va a ser muy difícil gobernar si no hay ciertos acuerdos previos.

-Me gustaría que me corrijas, porque tus correcciones son importantes. Yo estoy viendo que hay, para más o menos plantear con esquema, un peronismo bonaerense en donde están inscriptos Scioli, Massa y los camporitos y todas esa fuerzas que, hasta el segundo, tercer, cuarto cordón, de la manera más abyecta o más enamorada, acompañan a los K; pero en CABA, como en provincia de Santa Fe, no es el peronismo y el radicalismo. En Buenos Aires hay una centro derecha y una centro izquierda en donde l peronismo es lateral. Y en la provincia de Santa Fe otro tanto. Hay una centro derecha, Macri, PRO, Reutemann, peronismo colado allí, y una centro izquierda, Socialismo, acompañado territorio radical, donde el peronismo también es una fuerza lateral y mínima. Lo que nos queda es esa brutal o esa bestial provincia de Buenos Aires, en donde el peronismo practica derecho de pernada con el propio territorio y quiere practicarlo con el país. Estoy viendo esto como un problema, que no sé si no apunta a lo que vos decís de "la anarquía del año 15".

Yo creo que es difícil hacer un análisis de las posiciones políticas de los distintos candidatos o fuerzas sobre la base de un criterio ideológico tradicional. Porque, por supuesto, hoy las izquierdas están muy derechizadas y las derechas están mucho más tímidas. No tenemos esos claros enfrentamientos de derecha-izquierda. Y me parece que la gente no se mueve por esos criterios. En cierto sentido sería mucho mejor que se moviese por esos criterios y no sobre la base de simpatía, antipatías, en confianza a través de los gestos que ve de un candidato u otro en la televisión, la elección sobre la base de motivos psicológicos es muy fuerte, y creo que eso es malo; pero también creo que, si quisiéramos revivir los enfrentamientos ideológicos, a veces muy torpes, que tuvimos en el pasado, estaríamos en una mala situación. Lo que a mí más me preocupa, primero, es que sí, PP y PSOE, liberalismo y conservadurismo en Inglaterra, republicanos y demócratas en Estados Unidos, hacen que una democracia funcione porque mientras uno gobierna el otro le sopla en la nuca y tiene capacidad electoral para remplazarlo esta bueno. Ahora, cuando hay una gran fuerza que gobierna y en el otro lado hay una constelación de partiditos, hay hegemonía aunque el que gobierna no lo quiera. Entonces, yo preferiría que hubiera un sistema así, no porque el bipartidismo sea eterno. En la misma España los ciudadanos están cuestionando este bipartidismo. La gente hoy dice “la oposición está dividida y hay tantos candidatos”, siempre hubo diez candidatos, quince candidatos, siempre hubo muchísimos partidos, pero había dos partidos de poder: el peronismo y el radicalismo. Podían disputar el gobierno. Y creo que el radicalismo ha dejado de ser, por lo menos por ahora, un partido de poder, se ha convertido en otro partido de esos que no tiene capacidad propia de disputar el poder. Eso es lo que me parece más inquietante.

-Creo que el caso de Nisman, la muerte de Nisman, es un disparador. Pero vos estás dando la puntada, no es tanto que el kirchnerismo hace lo que quiere, sino que enfrente no tiene alguien que lo frene. ¿Será eso? Y por eso el caso Nisman es tan complejo de resolver.

Así ha sido durante todos estos años. Cuando tenés 54 por ciento a nada, el gobierno se hace muy fácil y la oposición se diluye. Yo creo que eso ha ocurrido. Ahora, me parece que hay dificultades para que eso se repita. Por supuesto, si triunfa un candidato peronista se va a producir todo un realineamiento, como es habitual –el poder es un imán muy fuerte-, pero aun así no va a haber, por lo pronto, otra cosa que ha favorecido la hegemonía, que es la mayoría y quorum propio en ambas cámaras.

-Claro. Por último, puestas así las cosas, lo tuyo, ¿tiene título?, ¿tiene nombre? ¿Cómo estás planteando esta necesidad de encontrarnos y fijar puntos comunes?

No quiero ponerle nombre ni firma. Lo que he hecho es presentar un borrador sobre determinadas cláusulas de gobernabilidad y estado de derecho, de transparencia y de estudio de políticas públicas, principalmente reducir la inflación en el menor tiempo posible, lograr un tipo de cambio competitivo, superar progresivamente la inseguridad y detener el avance del narcotráfico. Yo creo que tengo la posibilidad de avanzar en esto, por supuesto con un enorme riesgo de fracaso, pero tengo la posibilidad de avanzar en esto. Primero, porque no soy candidato a nada. Porque si no nadie vendría al pie. Segundo, porque tengo relación con todas las fuerzas políticas, he estado siempre en buena relación. Y tercero, porque tengo antecedentes en esta materia, desde La Argentina del siglo XXI en adelante. Pero si esto tiene dueño, nombre y apellido, yo creo que se diluye. Tiene que haber un promotor, pero después los dueños tienen que ser los que firmen.

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