Google+ Raúl Acosta: Fidel, Democracia y Corrupción

domingo, 11 de diciembre de 2016

Fidel, Democracia y Corrupción


Publicado en diario "La Calle", de Concepción del Uruguay, 204de diciembre de 2016


Mas claro que el agua. Democracia y corrupción son diferentes, pero no antagónicos. Pertenecen a dos esferas de significantes diferentes. Uno a la conducta colectiva. El otro al comportamiento individual. Solo en los sitios con excesivo autoritarismo la corrupción excede lo individual y alcanza el nomenclador colectivo. De ése sitio no se vuelve fácilmente. 
Es necesario que se aclare, en Argentina, una cuestión que apunta, básicamente, a las definiciones. Qué quiere decir democracia y que significa corrupción.
Dos personas, un periodista y un entrevistado, dos panelistas debatiendo, el café de amigos en la sobremesa, las cátedras de ciencias políticas (cuando los profesores son animosos y no obsecuentes) suelen caer en la trampa de creer que se habla de democracia y esta es única. La historia muestra que no es lo mismo para la guerrilla y sus herederos, para los milicos y sus excrecencias, para radicales, peronistas, socialistas, comunistas y otros costados del arco partidario. La misma palabra en la misma geografía y universos que ni siquiera son paralelos, simplemente antagónicos

Para algunos los partidos políticos ya no definen una forma de democracia, que sólo es distinta a la de las asambleas populares por el sufragio universal. Allí también hay que buscar el gen de la corrupción. Corrompiendo el voto (como en el fondo oscuro de La Matanza) se corrompe la democracia y se entremezclan los significantes.
 Existen países, comunidades, gremios que se ponen la cucarda de la democracia y tienen apenas asambleas trasnochadas donde, entre pocos y de guapos, se toman las decisiones que afectan a muchos. No hay voto secreto, universal, obligatorio en muchísimas organizaciones de la sociedad. Apenas sobreviven, esquivas, por decisión legal. No se puede, si no se ejerce, exigir la democracia en la vereda de enfrente.
Claro que la democracia no es el voto, o no solamente el voto; también los pactos consagrados, esto es: las leyes tienen o deberían tener un valor cerrado, sin discusión. No es lo mismo para todos los que viven en Argentina. Porque no hay una democracia, hay varias.
Cuando un intendente, un legislador hace la excelsa defensa de “el caballo”(según poema de Juan Gelman) mi mas claro deseo es mandarlo a que sea intendente de una población cubana y/o legislador de esa asamblea general. Así deberá justificar a los burócratas generales cubanos que pactaron (un caso, hay tantos…) las líneas y las frecuencias de viajes aéreos a la isla hasta que los secuaces de Fidel se enojaron por la repartija y cambiaron de generales y de agencia y aquella, tal vez una agencia  rosarigasina que manejaba el tema, tuvo que emigrar al mundo K. Con la lección de corrupción burocrática bien aprendida. 
¿Hay democracia en el mundo de Fidel? Hay gobierno popular…? es necesario el fusilamiento para que exista la igualdad…? ninguna de estas respuestas sirve para algo si se mira la película isleña, cuando se complica es cuando, mas allá de una camiseta con la cara del Che, se pretende entender Argentina con ése patrón de democracia y ese nivel de corrupción. La isla nunca fue democrática tal como la entendemos y siempre fue corrupta, como bien lo sabemos íntimamente. En la isla convivieron la justicia revolucionaria y el manejo arbitrario de los dineros públicos. Ni mal ni bien. Así fue y decirlo hace bien a “la conciencia revolucionaria…” 
Debemos indagar, también mirarnos, indagarnos. De qué modo aceptamos la democracia. Evadir impuestos es una definición de la sociedad y la democracia es un acto permanente. El argentino es evasor, las leyes son blandas en este tema y no es sencillo explicar que quien evade esquiva los modos mas naturales de recaudación. Se va contra la sociedad si se evaden impuestos pero ¿es eso antidemocrático? Si. 
No hay teoría más iluminada que las prácticas de la democracia. ¿De cual? El fútbol es tan ilustrador, tan ejemplar. Si es en nuestra defensa no es penal, en el área de ataque cualquier ofensa es un penal más grande que una casa. 
Es en los deportes donde, a regañadientes, aceptamos leyes externas a nuestras ganas. La pelota fuera de la cancha o dentro del arco no pueden discutirse. No pueden discutirse mucho. Injusticia argumentamos. Pero la realidad no acepta apelaciones. El gol es inapelable. El out ball es visible a distancia y la pelota fuera la entienden todos, mejor: la aceptan todos.
Aquellos que, por su condición de feroces asesinos, están en la cárcel, tienen una visión y un comportamiento distinto para la existencia, la vida del otro, del vecino, del hermano. Ellos entienden claramente la pelota fuera en un partido de fútbol. Cuando los sacan a pasear sin importarles las muertes, los juicios, las condenas el mensaje es sencillo: no hay pelota fuera, no hay límites en la cancha. No hay límites para el juego. Si juegan a robar y matar podemos imaginarnos cuál es el mensaje que toman para el próximo juego.
El caso Kicillof es único. No cobraba el penal y ahora quiere que cobren todos adentro. Fue una cosa y sin alteración genética es otra cosa. Si fuiste referí bombero no podes jugar de 9 goleador. Es de muy HdP. De boludismo paisajista, de país de morondanga. Eso.
El sistema de una persona un voto y el voto obligatorio define cuestiones pero no se encuentra documento alguno que sostenga que da derechos, apenas otorga funciones, mandatos, deberes para con la sociedad. Repetimos: deberes. Se asumen responsabilidades temporarias, de un contrato social que sostiene como base la custodia de valores consagrados. Los pronombres absolutamente posesivos, me quedo, te doy, te quito, no respondo, te ignoro. Te investigo y denuncio públicamente, condenándote, pertenecen a una forma muy caprichosa de entender el poder delegado. 
¿Desde cuando y porqué una presidencia decide los dineros que llegan a las provincias? Desde la posesión del dinero. Es una forma particular del poder si se cree que los dineros públicos tienen nombre propio y asiento en una chequera personal. Es evidente que es otra la democracia y las leyes para el gobierno central. Al menos no es la de quien esto escribe. Pero se entiende lo que hace. Hace lo que quiere y lo que cree. Las leyes que aún están escritas, sin confirmación si rigen o no, definen la alternancia en el poder, fijan límites temporales e impedimentos; algunos definitivos. Quien cree que el poder desciende de Dios y debe ejercerlo en su nombre cree en el poder infinito y no debe dar explicaciones. Eso nos sucede. No hay ministros de una democracia, hay sacerdotes de una religión. Y, por supuesto, tribunales de la Santa Inquisición. Vamos, que reprisamos la historia de la papisa Juana.
Ni Fidel es democrático ni lo fue alguna vez.
Ni la democracia se resuelve con corrupción y chequeras de gobernadores , senadores y jueces ni el Parlamento, que ya fue una Banelco y una escribanía puede ejercer el mandato general en el nombre de dios, el IVA y el mínimo no imponible. Dejate de joder Felipe. Dejate de joder Pitrola. Dejate de joder Michetti. 

Gobernar es otra cosa. Se que salir del mundo K es traumático, pero elegir el ahorcamiento de la sociedad para demostrar la ineptitud de los CEOS del PRO no nos lleva ni a Calayfte ni a Anillaco ni a Puerto Madero. Nos acerca insensiblemente a Costa Pobre, nuestro verdadero país.

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