Por Raúl Bigote Acosta
Nota de opinión publicada en diario La Capital el día miércoles 17 de diciembre
Una nena de 10 años me preguntó, al ver en la misma cuadra (la cuadra de este diario: La Capital) sobre la “parada de taxis”, unos chicos sentados contra un zócalo, aspirando algo, un atardecer tranquilo de primavera mientras, por la vereda de enfrente, un par de adolescentes discutían sobre cómo repartir una recaudación de “vaya uno a saber qué”. Metros mas adelante una pareja, en bicicleta, revisaba los contenedores de basura que, en el centro de la ciudad, reciben desde ropa a electrodomésticos, sillas y comida., todo a medio uso. Todo. Un nene acompañaba a la pareja. El kiosco de alhajas truchas está en mitad de la cuadra. Vienen y se instalan estos “vendedores ambulantes” que no deambulan. Antes de la esquina nos ofertaron una revista dos menores, sobre minoridad y justo antes de la la esquina (peatonal) una señora, en el suelo, con las piernas cruzadas, amamantaba y estiraba la mano.