Google+ Raúl Acosta

sábado, 4 de agosto de 2018

Colecta #AntesQueMeOlvide

Publicado en el diario La Capital el 04 de Agosto


Una de las formas mas elementales de la ayuda y la solidaridad es la colecta. Desde la escuela primaria que estoy, estamos, participo y ayudo en colectas. La colecta es una de nuestras formas de abrazar al anónimo, al que le hace falta y es un hermano desconocido.
En todas estas cuestiones el diccionario define, pero no cuenta los latidos ni las esperanzas. “La palabra colecta se originó en el latín “collecta” término que significa “recoger” que se usa para nombrar las colaboraciones que se van recolectando a través de donativos, en valores materiales, en dinero, ropas, víveres, medicinas, etcétera, que se reciben de quien voluntariamente los entrega, con fines benéficos y solidarios”…. 
En las huelgas hubo siempre una colecta. En los viajes para ayudar el que no le alcanzaba la plata. En los accidentes, para ayudar a cubrir los sueldos que no cobraría. 
El tango , en este caso una milonga, cuenta en trazos gruesos y humorísticos: “ a beneficio de un reo que se hallaba engayolao en Devoto y acusao por asuntos de choreo…” (José Alfredo Fernández  y Juajn Carlos Caviello, letra y música, respectivamente) la versión de Jorge Vidal vuelve, en “Tortazos”, que así se denomina el tema satírico, algo cómico e irreverente porque es cierto, en muchos casos se usó para engaños. 
Las colectas barriales nunca fueron ni engañosas ni pecaminosas y siempre fueron solidarias. La colecta es una forma cercana y popular del “todos juntos ahora”. 
Una de las primeras en las que ayudé fue para un dispensario barrial. Juntábamos botellas y cartones y trapos. Para vender por kilos y cambiarlos por barbijos, alcohol, vendas  y algodón. Todo un fin de semana. Ignoro cuanto colectamos, de eso se encargaban los muchachos mas grandes, en el café, pero fue mucha la gente y mucho el entusiasmo y creo que por allí va un caminito de la sociedad. 
Era bueno sentirse parte. Todos un poco. No había, en ésa colecta ni cuestiones de política partidaria ni de rezos. Nada. Era una fe diferente. Fe en el de al lado. Una colecta es un modo de tirarse a la pileta sin pensar con quien se nada. 
Recuerdo el entusiasmo mas fuerte que el cansancio, venciéndolo. Gente que ni sabía que vivía en el barrio y decía pibe, pasen con el camión  aquí a la vuelta… 
Alguien el lunes compraría y alguien después, sin nombre pero necesitado, cubriría su mínima herida con algodón y alcohol yodado. Eso era suficiente. 
Recuerdo mi vieja, siempre tan reticente al café y esos muchachos que seguro te enseñaron a fumar, el tabaco es malo, bueno esta vez andá, esas cosas hacen falta… 
Recuerdo mi viejo, que no ayudaba, desde el café con los otros veteranos vigilaba esas cosas de los muchachos que no están mal, eh, no están mal… 
Han pasado años y cosas pero sigo creyendo que la colecta es el todos juntos ahora, que en el barrio se podía hacer y hacíamos y me digo si no será, ya mismo, el tiempo de una gran colecta. En este caso de ganas. Tal vez lo que haga falta son las ganas. Sinceramente no se cómo se ordenaría una colecta de ganas. No es lo mismo. Nosotros no somos los mismos. La necesidad de la colecta sigue intacta.

viernes, 3 de agosto de 2018

"Los vendedores ambulantes estan quietos" editorial del @bigoteacosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar mi editorial en #LaVeredaDeEnfrente

Papelitos #AntesQueMeOlvide

Publicado en el diario La Capital el 03 de Agosto


Viajar trae cosas a la cabeza, mejor: deja cosas en la cabeza de los viajeros. Básicamente dos: paisajes y costumbres diferentes. 
Algunos creen (y debe mantenerse esa creencia porque no es nociva a la salud particular o social) que las fotos y filmaciones de aquellos lugares visitados son buenas en el porvenir, cuando se retorna a la rutina. 
Es Borges quien dice, con sus palabras, que somos una rueca que hila el pequeño hilo del presente, armando un tejido de pasados reales, inconclusos, imaginados pero puestos detrás del hilo que tiene un segundo de presente y todo el ayer. Adhiero. No está mal que fijemos el ayer con una foto, una filmación. No está mal. Muchos lo hacen. 
La otra carga que traemos de otras comarcas es la costumbre, transformada en comidas, bebidas, diálogos y lo básico. La conducta social. 
Hace muchos años, realmente muchos, que circula un dicho ya extinguido de las conversaciones pero aún sano: “ donde fueres haz lo que vieres”. 
Si se trata de comer super picantes, como los mejicanos, no tengo un alto entusiasmo, si de bailar y zapatear flamenco puede que esté excedido en ganas y en peso, pero por allí va la cosa. 
Mis primeros viajes fueron a las islas. Los pescadores comparten su pesca sin problemas, es lo natural. Saludan al que llega, despiden al que vuelve a la ciudad. Ni dan consejos ni piden ayuda. Comparten. De aquellos isleños que conocí hace tiempo aprendí que hay que llegar con algo, pero lo mejor es llegar con ganas. 
Viajar sin ganas no tiene buenas consecuencias. Viajar con la mente abierta trae diferencias. 
En una visita a Amsterdam una pareja cruzó delante, cada uno en su bicicleta. En la bici de la mujer una canastita trasera con una nena pequeña. Junto a ellos dos Bicicletas mas, para dos hijos pedaleadores y sonrientes. El varón de la pareja llevaba un GPS o teléfono en esa función e indicaba el camino. El hijo iba cantando, la nena hablaba por un fono sin manos y la mujer charlaba sobre la ruta con su marido. Cascos, mochilas. Todo el atuendo. 
Por un instante pensé en esta ciudad e imaginé la violencia en las esquinas, el tiempo en que les robarían los celulares, los cascos, las bicicletas, las capas para la lluvia, las zapatillas, la vida. 
Hace años, muchos años, tantos que en España se vivía con pesetas como monedas, tomé un taxi y le pregunté cuanto me costaría el viaje hasta Pedro Muguruza 4, donde vivía un entrañable conocido. Menos de cinco pesetas dijo el chofer.  La argentinidad es esdrújula, íntima y genética. Cuando llegó a las cinco pesetas le advertí que estábamos en esa cifra y no habíamos llegado. Levantó la bandera que detuvo el fichaje (todavía era un reloj taxímetro de manija / bandera  para indicar ocupado o vacío) y cuando llegamos dijo: “Esta es Pedro Muguruza y allí está el edificio, son cuatro pesetas 50…” Pagué sabiendo que estaba recibiendo una lección por menos de dos duros. 
Cuando Antonio Gades, con quien gustaba charlar en su chalet alquilado en el Barrio Bosque Peralta Ramos, el verano que engalanó Mar del Plata bailando el mundo desde un escenario, criando a su beba, que era recién nacida, producto de su segunda pareja, cuando el adulterio se pagaba con la cárcel en España, el bosque traí paz e intimidad que no rompíamos los otros colegas y yo, mientras Antonio pasaba las mañanas y aprendiendo cartas de navegación, para dar la vuelta al mundo en su velero, en esas mañanas solía decirme: “bigotes, que país tienes, deberían alquilárselo a los alemanes y cobrar el 10 por ciento de interés anual…ellos lo harían funcionar…” 
Algunos, cuando retornan se refugian en la certera anécdota que en lejanas comarcas no tiran ni un papelito al suelo y es rigurosamente exacta. La conducta social es eso. Cumplir con las leyes. Aún la de circular, a pié, con mano y contramano para facilitar el tránsito. 


Conducta social. Envidio. Sufro. No saco fotos en los viajes, prefiero guardar en las retinas esa música (como decía el viejo Perón). Y lo elemental. No tiro papelitos. Sueño con una Argentina como esa que se encuentra fuera. Sin robar y sin matar (allá penado, aquí sin castigo) frenando en las esquinas, tirando los papelitos al cesto. No es pedir demasiado para un sueño. Es todo.

jueves, 2 de agosto de 2018

"Esconderse en la mentira del otro" editorial del @BigoteAcosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar mi editorial en #LaVeredaDeEnfrente

"Estamos ante una situación complicada" @OsvaldoMiatello con @BigoteAcosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar la nota con el concejal Osvaldo Miatello en La Vereda de Enfrente, Radio LT8 de Rosario.

Silencio #AntesQueMeOlvide

Publicado en el diario La Capital el 02 de Agosto


La foto de “silencio hospital”, con la enfermera llevándose el dedo a los labios, en el clásico gesto, tiende a desaparecer. No tiene el mismo sentido, esta afirmación, que la de Charlie con los dinosaurios. Aquello era una denuncia, “tendían” a desaparecer y cada  tanto, contrariando a Charlie  reaparecen, al menos sus costumbres. Costumbres pre históricas. 
Aún puede verse la foto, a veces dibujada, de la mujer con el pelo recogido, la cofia y el gesto del dedo y los labios. Sanatorios o consultorios grtemniales aúin la ostentan. Viejas decoraciones. 
En aquellos, los primeros años caminito de ida, hasta teníamos un respeto diferente en la mismísima vereda del hospital. Sanatorios había pocos en aquellos años y la atención era en consultorios particulares u hospitales. Ni ruidos ni gritos. Minga de Beatles y Twist y gritos. Calma. 
Los que vivían frente a los hospitales sabían que no podían organizar grandes batallas en carnaval, ni fiestas tremendas para fin de año ni cumpleaños demasiados ruidosos. Zona calma. 
Y los cafés de la esquina de los hospitales sabían que tenían que estar preparados para los pedidos mas insólitos entre los cuales, calentar la mamadera o prestar una mesa para cambiar un bebé eran las mas sencillas. La comida fuera de hora, el café al mediodía y la milanesa a la tarde lo mas común. Los bares al lado de los hospitales son  sitios particulares donde la vida se mezcla de modo diferente. Los autos de alquieler tienen ahí la parada y el café, los propios del barrio lo propio de los bares y los visitantes usuales e inusuales unas mesas discepolianas que nunca preguntan porque… ¿que se le puede preguntar al pariente de alguien enfermo…? Son bares con dos velocidades. La del barrio y la del hospital. 
Un amigo, Perico, memoraba conmigo que es otra la forma de la solidaridad y  el negocio, otro el límite. El bar tiene que ganar por lo que vende pero, frente a los hospitales, en aquellos años, los dueños y encargados sabían que trataban con material altamente sensible y no debían aprovecharse para toquetear ni las faldas ni el monedero de los parientes. No regalar, pero no abusarse de la necesidad. 
Frente a los hospitales está claro que lo que abunda es la necesidad. De salud, de un abrazo, de un consuelo. Abusarse de las necesidades, concluíamos con Perico nunca estuvo ni está bueno, pero en aquellos años no se hacía y listo. Era gente apurada con un problema. Se sostenía lo que se podía. Eran años en que se pedía prestado el teléfono. 
Un hospital es parte del recorrido de los colectivos y un faro del barrio.  Vivo tres cuadras mas allá del hospital, al terminar la tercera doblás a la derecha y ahí estoy yo. 
Luisito tocaba el piano, estudiaba piano, quería ser concertista y practicaba varias horas por día. Tenía buen oído, enseguida tocaba en el piano las canciones de moda de aquellos años. Tiempo después lo vi, con traje de luces en una orquesta muy bien ataviada, indicando el uno, dos, tres, desde el piano. Pasodobles. No era Mozart. Era la vida. 
Luisito ensayaba a la tarde y a la noche, los fines de semana toda la tarde. Si los parientes eran de un tipo, digamos, esperanzados y dispersos, se ponían bajo su ventana, el vivía frente al hospital, y escuchaban mientras fumaban, porque en aquellos años ya estaba mal visto fumar dentro de los pasillos, las amplias galerías del hospital. Si, por el contrario, eran de ánimo entristecido largaban un chistido que no correspondía pero se les escapaba y Luisito por un rato tocaba “asordinado”. Mismo que si la enfermera de la foto y / o el dibujo hablase para él. Con esa orden perentoria de silencio.
En el bar frente al hospital donde me crié, contaba Perico, he visto cada cosa… Por las dudas, mitad en broma mitad en serio, reflexioné en voz alta que hubiese estado bueno encontrarse con esa enfermera. Tendría zapatos abotinados, falda ajustada, y arriesgué la pregunta, cómo reaccionaría frente a un piropo, tendría sexo los sábados por la noche con su pareja… Perico no contestó pero el también reflexionó en voz alta. Hay cosas que solo las piensan los que no viven cerca de los hospitales. En eso tiene razón. Supongo.

miércoles, 1 de agosto de 2018

"Corrupcion vs ineptitud" editorial del @bigoteacosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar mi editorial en #LaVeredaDeEnfrente

"No hay nueva era industrial" Jorge Alemán con @BigoteAcosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar la nota con Jorgen Aleman en La Vereda de Enfrente, Radio LT8 de Rosario.

"Fein nunca cumplio" @_charlycardozo con @BigoteAcosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar la nota con el concejal "Charly" Cardozo en La Vereda de Enfrente, Radio LT8 de Rosario.

Sifón #AntesQueMeOlvide

Publicado en el diario La Capital el 01 de Agosto


Cuando tuve conciencia de estar en este valle el sifón ya existía. Hay modernizaciones, pero el sistema no ha cambiado. 
Un científico llamado Prietsley es quien “inventa” el agua carbonatada. Salva algunas aguas en mal estado y de ese  modo venimos (mitad del 1700) acomodando las aguas y los gases. En Argentina la primera fábrica que se recuerde es del 1860 / 70. Constitución, pacificación nacional y soda. 
Aquellos sifones de vidrio se rompían, se reventaban. Llevo la marca en el hueso (la tibia derecha) de un trozo de sifón que dejó la cicatriz y no rompió el hueso. Tuvo suerte, se le rompió cuando se cayó y el desvió la cara. Podría haber sido peor. 
Llevo tantos años de maestro ciruela que a veces me olvido, la corrección es permanente y se torna fastidiosa. El sifón  es de vidrio y contiene soda. No hay sifones de soda. 
En algún momento aparecieron los “soderos”. Aún llegan a las casas familiares a dejar sifones (con soda) que de la cubierta de aluminio pasaron a otra cubierta de plástico, ambas sobre el vidrio y, finalmente, la modernidad trajo plásticos que resisten la presión y los sifones son de plástico súper duro y dentro el agua carbonatada. 
La venta de agua carbonatada se ha perfeccionado. Inspeccionan el sitio donde son llenados con agua (limpia… pura…hum…), inspeccionan el agua… dicen. 
Hay sifones que tienen fecha de vencimiento. Hay botellas de plástico que contienen dos litros y medio de agua gasificada y mi pedido en los restaurantes de medio pelo, que es donde me toca por construcción social, aún es automático. “Bife chorizo con puré, una villa con ga,s un platito con queso ya mismo y el pan tibio si se puede…” Única variante. Entrecot en lugar de bife chorizo. Nada diferente. Hace demasiados años que ése es mi sueño de un mediodía ideal. 
Debido a ese pico de los sifones algunas personas, de prominente nariz, son denominadas así, con ese remoquete: “sifón”. Es una de las cosas que la modernidad ha prohibido. No se le puede decir narigón al narigón. Cyrano de Bergerac sería nominado… “che flaco vení…” 
En las viejas, viejísimas películas de la guerra, que además estaban guionadas por obsesivos detallistas, los soldados buenos, antes de tomar el agua podrida de los charcos, le tiraban pastillitas efervescentes en su interior, para matar algunos microbios. La soda, un  poquito, no mucho, hace eso. El resto es gas. Agua con gas. En esas películas los soldados malos siempre perdían. No como ahora. 
He probado el agua de una marca francesa. Es un poco, solo un poco mas dulzona, menos amarga si se puede decir eso del agua. 
En el aljibe en Coronda, en la vieja casa de la abuela Josefa ( la misma Doña Pepa que cité tantas veces) el agua que venía del fondo del pozo, aún con mínimos animalitos o partículas aleteando dentro, tenía esa calidez. Levemente mas pastosa, mas dulzona, mas necesaria porque el asunto viene por ese sendero. Los bebederos o surtidores en las plazas, la cantimplora en la mochila, la llegada a la morada amiga donde la ofrecían. 
El agua es para el sediento. Cuando hay sed no hay remplazo. Verdadera sed. El sediento no mira pelo ni  marca, ni calidad, ni tiempo de maduración, ni si está añejada en cubas de roble. Agua. Sed. Asuntos animales que a veces descuidamos. 
Aún a los de alta, baja, quieta, grande o mínima nariz el asunto de la sed les cabe igual. El sifón es un modo que lleva siglos, de algo que lleva milenios. La sed. El agua. Corrección: no lleva milenios, tiene tanta vida como el hombre. Que siempre está sediento cuando camina. Lo mismo que cuando piensa, que se pone sediento de conocimientos. Y no quiere parar. No debería parar.
Pero en esta cuestiones del pensamiento hace rato que llegaron los envases de plástico… plastificando todo, incluído el pensamiento y el porvenir. Con o sin gas.

martes, 31 de julio de 2018

"El sueldo y el trabajo" editorial del @bigoteacosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar mi editorial en #LaVeredaDeEnfrente

"Ruso, Sampaoli, Messi, Tapia, Angelici" Ruso Verea y @BigoteAcosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar la nota con Norberto "Ruso" Verea en La Vereda de Enfrente, Radio LT8 de Rosario.

"El juicio por jurado es una falacia" el abogado Gustavo Feldman con @BigoteAcosta

Volvé a escuchar la nota con el abogado Gustavo Feldman en La Vereda de Enfrente, Radio LT8 de Rosario.

Turco #AntesQueMeOlvide

Publicado en el diario La Capital el 31 de Julio


En el siglo pasado, de donde todavía venimos mas del 75% de los habitantes de Argentina, había definiciones sociales que resolvían discusiones.
Ese 75 %  es una cifra que disminuye biológicamente y sin remedio. Para nosotros “turco” era un genérico, identificaba a diversos grupos sociales. Agrupaba regiones. Simplificaba. 
En realidad en el siglo XX, en Argentina, las identificaciones sociales genéricas tenían relación con las corrientes migratorias y la simplificación. Los italianos eran” tanos” o “gringos”. Los españoles “gallegos” o “vascos” y había Suizos, Judíos, Rusos, Turcos, Alemanes y poco mas. El mestizaje, los nacidos de la primera cruza de indios y españoles integraban el “criollo”. 
Los diminutivos acompañaban a los hijos. El rusito, el galleguito. Nadie pedía ficha de filiación ni pasaporte en mi barrio y según la fonética se acomodaban. Así conocí polacos a quienes les decían “rusos blancos”  y las diversas formas de los nativos de Yugoeslavia, acaso uno de los últimos y mas desgarradores conflictos: el de los Balcanes. 
En Rosario hay, sin embargo, un emblema que pocos atienden  y que define aquello que alguna vez se dijo: crisol de razas. Crecida, sobredimensionada, recluída y ahora, aparentemente, revalorada con luces y favores en la circulación, Calle San Luis, en un sector del centro de la ciudad define que la convivencia es cierta y duradera. Todos llegados a trabajar y vivir para siempre en estos pagos. Es calle San Luis el mas claro sitio de la paz duradera, la del trabajo. 
Tal vez eso que fue el origen, la llegada por un puerto común, con necesidades semejantes y esperanzas similares (una vida mejor) puso a todos en un mismo sitio. El primer paso, el pie de igualdad para empezar a caminar Argentina, provincia de Santa Fe, Rosario. 
El grotesco, el género argentino del teatro, define a las ciudades, el tiempo malo y la esperanza lejana de los inmigrantes y son los Discépolo quienes abordan el asunto. Mateo. Stéfano. El relojero. El Organito con Enrique Santos, su hermano, ayudando a Armando en algunos textos. Todo el teatro rioplatense se define por las angustias de los inmigrantes. 
Desde 1903 que “M´hijo el dotor”, del uruguayo Florencio Sánchez, define el perfil nacional y la movilidad ascendente como el mandato familiar. Convendría reparar que, escrita en 1903, Sánchez era un adulto crecido en el siglo anterior y advirtió que el de su adultez, el siglo XX, era un siglo “problemático y febril”, como diría Discépolo en la década del 30. Que el mandato era  afirmarse socialmente. 
El verdulero de mi barrio, con el carro de 4 ruedas y el caballo cansino (“el flaco Rocín”, dice otro poema, en este caso de Manzi) se llamaba Camel Said. Fue durante mucho tiempo verdulero ambulante con las paradas fijas, que el caballo tenía memorizadas. 
Durante un tiempo desapareció y un hijo, el mayor, atendía las paradas con menos confianza y menos “ al fiado” que el padre. Al año retornó. Había salido con la valija a vender “peines, peinetas, jabón, jabonetas…” como decía el chascarrillo sobre los vendedores  ” a campo, puerta a puerta” con las valijas y la esperanza intacta. Se reía porque en un sitio al que llegó con sus valijas a vender, donde también pasaba su carro de verdulero, un nene al reconocerlo le dijo a la madre: “·mamma,  mamma, don Camel anda de turco…” 
Al estudiar algunas materias con un muchacho de Oberá, Misiones, Juan Epifanio su nombre, uno de los tantos que se pagaba los estudios jugando al fútbol en las ligas rurales cercanas, en la casa de calle Dorrego 279, hoy desaparecida, tenía amistad con otro estudiante llamado Salomón Esquinazi. Crónico habitante de esa casa de estudiantes finalmente un día se recibió y volvió a su provincia. Esquinazi, por lo poco que se, también es un genérico. “Entre los siglos II y VII, sucesos históricos de toda índole y variables externas a internas al quehacer comunitario dispersaron a los judíos por territorios de Europa, Asia y África, conformándose así las comunidades de judíos ashkenazim y sefaradim".
Por mi amistad con Salomón (hablábamos de comidas, yo le contaba de mi abuela, el de la suya que su madre le decía y que él no había conocido personalmente, pero que también fumaba) los otros estudiantes decían que yo era turco, ya que turcos les decían, en aquellos años del 1960, en algunos sitios de Misiones, tanto a unos como a otros de los que llegaban de sitios tan lejanos. Para ellos yo era “turco” como Salomón,  pero al no ser rosarigasino no era “ajero”. En aquellos años los rosarigasinos que llegaban a esa provincia tan especial, llegaban a vender las ristras de ajo y volver, después, con frutas en destartalados camiones de dos días de viaje. 

Aprendí una lección de vida en aquellos años. En la segunda oportunidad que me dijeron “turco” me di vuelta y respondí. La vieja sicología tenía razón. El que participa pertenece. Aún me sonrío. Yo he sido “turco” alguna vez. No se nota y no dolió.

lunes, 30 de julio de 2018

El actual gobernador de Santa Fe, Roberto Miguel Lifschitz, va transitando su tercer año de mandato con espaldas que usa, en algunos casos y que ignora en otros.


Publicado el 30 de Julio de 2018 en El Litoral

La mas importante espalda es la encuesta permanente que actualiza mensualmente e indica que el “me quiere mucho” y “me quiere” supera el 45% neto. Si se le agrega el “mas o menos” y se le quita el “andate Miguel” el gobernador duerme tranquilo y lo mejor: camina tranquilo el tercer año y, si tiene agallas, decidirá la lista de Diputados provinciales (dije la palabra exacta: decidirá) y el armado de las diputaciones nacionales. En buen romance: el quien, donde, cuando y porqué del FPCyS y sus restos… humeantes o gloriosos, eso se verá. 
Fue una decisión errónea la de Contigiani. Hay culpables.  Bonfatti (Titular PSP) dice “ni” y Lifschitz asume el error. No construye, no suma, tal vez termine su bloquecito dentro de algún espacio casi K. Contigiani le quitó espaldas a los dos. Básicamente al socialismo y a la Juventud Socialista. Solo en la Universidad quedan militantes. El resto son empleados. Burocracia no es militancia. 
El socialismo, como tal, tuvo una espalda que comenzó con Héctor Cavallero concejal, luego intendente y allí, exactamente allí el crecimiento del secreto socialista. Hermes Juan Binner y la salud rosarigasina. 
Sigue ése éxito. Tal vez el mas perdurable. Rosario y el aborto. El caso del aborto  y sus leyes torcidas, del misoprostol que fabricamos en laboratorios en la provincia, sea un penal que se niegan a aprovechar. Rosario es el sitio y este es el punto: el gobernador recorre barrio tras barrio, foto tras foto, dinero tras dinero a la nave madre. En todos estos actitos su foto. Como decía Mignogna: “quien quiera oir que oiga”. Mas clarito, perder Rosario es perder todo, hay mas de 900 puestos políticos de primera categoría que desaparecerían (en la provincia 3500) y toda la orgánica se resentiría. Catástrofe final. 
Bonfatti no puede hacer eso, sus números en Rosagasario no son los del Gobernador. Antonio Bonfatti no es espalda del gobernador y la inversa es el sueño del “bonfattismo”. Conozco pocos casos de políticos que prestaron espaldas. Perón lo sigue haciendo a cualquiera que diga “viva Perón” y Binner sale cada vez menos en las fotos. No hay mas. 
Hay capitales propios en otros sitios. Omar Perotti arranca con el 30% del padrón debido a su base: el peronismo y debe sumar el 8% de votantes amistosos que confíen en él y la gobernación está próxima. No asusta a los asustadizos y solo debe frenar el ímpetu de los ávidos que quieren ya un  gabinete y el cargo. Já. Primero la liebre, después la cacerola. No soy de colgarme medallas pero digo: agradezco a los muchos colegas amigos y no tanto, quienes leen esta columna y recuperan opinión y visión, para eso se escribe. Ninguno de nosotros inventó la pólvora y los que lo hicieron (los chinos) están en otra cosa. Comprando frigoríficos, terminales portuarias, empresas de agroquímicos. Otra escala. 
El Pro tiene tres. José Corral, Federico Angelini, el “Equipo de  Reconquista & Avellaneda, la Bolsa de Comercio de Rosario, una Fundación Libertaria, los empresarios portuarios y los empresarios de la salud, junto a un ministro nacional conocido” (largo título para no ofender a nadie) imaginan otro candidato. El tercero. Un buen gerente. Puede fallar diría Tu Sam. 
Desde Cambiemos, desde PRO Cambiemos una cosa era en enero 2018 otra será en noviembre 2018 y adelanto concepto general, válido para todos: la foto del 24 de diciembre de 2018 es la foto que servirá para los votos de julio de 2019. ¿Se entiende? Sano, sin muertos en el placard y con  discurso coherente. Eso es lo que se verá al año siguiente. Vigilemos la foto de PRO Cambiemos de diciembre de 2018. Allí se sabrá si le quitan espalda a Lifschitz (porque crecieron) o lo dejan de gran elector. 
No quitan directamente espalda al gobernador, definen una de las tres patas de las elecciones del 2019 (se insiste: elecciones en setiembre de 2019 como muy tarde, avisen a colegas que imaginan esto como un zafarrancho nacional en “Oktubre” que ni los Redondos de Ricota arreglarían). 
Con lo que quede del radicalismo (chequera y avidez burocrática mediante) Lifschizt tiene la lapicera para armar, el bastón de mando y el protocolo. Allí está el desfalco de PRO Cambiemos, no podrán mentir mas. Se quedan o se van del FPCyS. 
Desde Buenos Aires quieren quitarle espaldas clavando puñales en la víscera sensible (bolsillo, presupuesto, qué otra). 
Hay quienes sugieren una alianza con  peronistas irredentos o sectores de izquierda vocingleros y sin  votos. Esas no son espaldas, ni siquiera espaldas ideológicas, son negocios de los partidos individuales que no saben cómo seguir en la nómina. Hay muchos partidos individuales en Rosagasario. Ante fuerzas serias no tienen futuro. Ante un  desmadre crecen. Es mas, quieren cobrar caro su participación ideológica. 
Sugiero una espalda mas. Ya se equivocaron groseramente con las invitaciones en el homenaje al Brigadier. No equivoquen la reunión necesaria ante despojo en el presupuesto nacional 2019. Vernet, Reviglio, Reutemann, Binner, Bonfatti, Lifschitz. Todos gobernadores. No hay denuncias por corrupción, hay una idea federal. Oferto eslogan. Para salvar Santa Fe. Es una foto. Fabricaría espaldas. Demostraría generosidad. Capacidad de político que es mas que administrador. Ojalá.

"Maldonado, milicos, aborto" editorial del @bigoteacosta en #LaVeredaDeEnfrente

Volvé a escuchar mi editorial en #LaVeredaDeEnfrente

Fúlmine #AntesQueMeOlvide

Publicado en el diario La Capital el 30 de Julio


La palabra esdrújula define el personaje, porque no es algo que fulmine a alguien sino un sujeto llamado así:
Fúlmine.
Fúlmine es un personaje creado por el dibujante, humorista y editor argentino Guillermo Divito, que lo publicó en su revista Rico Tipo. Es mas que obvio que se inspiró en personajes de la vida real. 
Yeta. Mufa. Jetatore. Mala sombra. Cada sociedad tiene, entre sus características, acusar por sus males a alguien. Aceptar que el yerro es propio es muy difícil. Siempre el mal viene de fuera y es eso: es un mal, nunca ineptitud, ignorancia, fallas propios. 
 En tono menor este es el personaje: Fúlmine. A veces la sociedad termina cometiendo injusticias colectivas, pero ese es un tema para los que miran la historia y escriben y  re escriben, re inventan y acomodan. En la cosa menuda, propia, popular, cada barrio tenía su mufa. Hoy seríamos castigados socialmente por acusar a alguien de esas cosas que eran y no eran, pero existían… ejem… y existen. 
A un periodista ya desaparecido, menudo, de anteojos y con la virtud de saber hablar inglés fluidamente y, por eso, con mas viajes y mas coberturas a extranjeros anglo parlantes, lo acusaban de eso, de “mufa”. Un “Fúlmine”. 
Cuando Perón en Gaspar Campos se reunió con varios periodistas, incluído Jacobo Timermann entre otros, estaba este personaje a quien, en la jerga, para nombrarlo sin nombrarlo (nombrarlo traería / trae la mala suerte) le decían “Robert Mitchum”, se lo citaba con elnombre y el apellido del conocido actor. Al jovencito que en la cabina de Télam en la esquina de Gaspar Campos, Télam cubría las 24 horas de Perón le dijeron: Perón esta con Villarroel, Timerman y Robert Mitchum y, en su impericia, no hizo la traducción y el parte de la teletipo (si, teletipo de línea, punto a punto, otros tiempos, otras técnicas, demasiada vetustez informática para explicarlo todo en una sola nota) salió a las redacciones, también a las embajadas y sitios que necesitaban estar informados de Perón en Vicente López, Argentina, con esa lista de invitados a una charla. 
“Confirmen presencia de Robert Mitchum” fue la desesperada señal de retorno de todas las agencias internacionales de noticias. La mala pata la fabricó la atribución de mala pata y el yerro, de carácter mundial, no fue su culpa… o si… pero está entre sus mayores contribuciones a “fulminar” una noticia. 
En lo personal con este personaje mi recuerdo es otro. De cómo un ciego le gana la batalla de las miradas. Lo esperábamos a Borges en Ezeiza y llegó. El lento tránsito de Borges (en mi caso solo fotos, “Robert Mitchum “ con cámaras y la correspondiente filmación) permitía un cómodo reportaje al paso. Le pregunta el prestigioso colega que opina el escritor del “boom” de la literatura latinoamericana y Borges, tan “Georgie” siempre, le contesta: …mire, conozco algunos uruguayos, otros peruanos, hay mejicanos y colombianos y hasta un boliviano como Icaza, pero latinoamericanos no conozco ninguno…”. No era cuestión de mufas, sino de cegueras por ignorancia y miradas al infinito por la invención y el conocimiento, tan ligados en “my dear Georgie”. 
Hay orquestas de tango, cantantes de ambos géneros, óperas  (una de Verdi es muy famosa por eso) orquestas pop, guitarristas (uno de ellos ciego) y durante muchos años se le decía, al que iba a patear un penal, te manda saludos Jose Varacka, un jugador de la defensa de Ríver Plate durante buena parte de los 18 años en los que no ganó un campeonato. 
Hay mas, por si alguno lo duda: cuando León Gieco dice:”… todos nombramos a Pugliese”… da el nombre del músico “anti Mufa”. Hay que decir…”Pugliese, Pugliese, Pugliese” como el exorcismo que impide el daño. Circulan en todos los estudios las “estampitas” de Don Osvaldo. 
Hay colores que son mufa, como el amarillo en el escenario. Se llegaron a vender pequeños recuerdos para el auto que eran “antimufa”.
Hay políticos a los que se quiere desprestigiar sonsamente, porque los motivos pueden ser mas serios, y se los califica de eso, de Fúlmines. De mufas. 
Conozco el caso de un casamiento con  participantes así catalogados en el que se cayó el cieloraso del Registro Civil en el momento de la ceremonia. 
Los que entran con el pie derecho, mastican un poquito de pasto y se persignan después de un gol no hacen nada mas que cumplir rituales anti mufa. Al pobre Mike Jagger lo acusan de arruinar partidos y vaticinios futboleros. Gente “antirolinga”, con toda seguridad. 
Divito, autor de Fúlmine, murió joven, en Brasil, en un accidente de auto aún hoy inexplicable. 
Conozco por lo menos dos buenos colegas que no podían entrar fácilmente a los vestuarios. Y debo recordar que, para que el dibujante no tenga líos con este asunto (yo estoy mas allá de algunas cuiestiones simplemente por edad, no por que descrea de los mufas) la nota concluye como corresponde: Pugliese…Pugliese…Pugliese.

Comparsa #AntesQueMeOlvide

Publicado en el diario La Capital el 29 de Julio


La palabra comparsa viene de muchos sitios y termina en diferentes lugares pero nunca debería llegar al olvido. Es, un poco, nuestro destino.
“Grupo de personas que desfilan juntas en una fiesta popular disfrazadas, a menudo con trajes del mismo tipo…."las comparsas de carnavales; las comparsas de la feria de un pueblo; algunas comparsas tocan música con instrumentos de percusión" Conjunto de personas que representan papeles de poca importancia en una obra de teatro o cinematográfica o en otro espectáculo y aparecen en escena sin apenas hablar. 
Todos, detrás del príncipe Hamlet, pueden ser “comparsa” y todos, excepto Juan Moreyra, la Vicenta y el Sargento Chirino son comparsa en una de las  mas importante manifestaciones populares: la  obra Juan Moreyra. 
Cruz y Fierro son los personajes y el resto comparsa, indiada. Sin embargo es “el viejo vizcacha” el que desnuda el alma nacional y son sus dichos, verdaderamente crueles y cínicos los que definen el ser nacional. Se puede decir que José Hernández describe, cínicamente, a la comparsa argentina. Todos lo entendemos y lo aceptamos. “Hacete amigo del juez…” 
En las cuestiones de Carnaval, en el barrio, en la primera infancia, todos éramos comparsa y nos juntábamos para armar y cantar, en la murga que creíamos comparsa, las cuartetas picarescas, casi procaces (“esta murga se formó / detrás del conventillo / y todos sus cantantes / no tienen…”) casi procaces no, verdaderamente procaces, con la desfachatez que ahora parece inocencia, tanto se ha desnudado el mundo.Después está la letra del candombe canción que cantaba Alberto Castillo:Siga el baile es una canción rioplatense con ritmo de candombe y tango compuesta con música del violinista argentino Edgardo Donato y la letra del pianista y compositor uruguayo Carlos Warren. La primera versión conocida de este tema fue hecha por Alberto Castillo e incluida en su álbum De mi barrio de 1945….”Siga el baile, siga el baile de la tierra en que nací, la comparsa de los negros, al compás del tamboril”. 
Allí está la comparsa. Hay, por otro lado, todo un juego de eso, de quienes somos comparsa para que otros sean primeros actores. En el teatro es común y se entiende. Una obra tiene eso, define puestos, sitios, roles. Excepto las obras de un solo personaje las demás tienen ”comparsa” y antes, cuando no había problemas por los sueldos, todas las obras tenían muchos actores secundarios. Ejem. Podría decirse que la vida imita al arte y viceversa. Hoy podríamos ser comparsas pero tienden a que las obras tengan pocos actores por los sueldos. Y se insiste con los mismos actores protagónicos y se advierte que a algunos, ay, ya no les da mas la cabeza para inventarse un nuevo personaje. 
Si de malos entendidos con la comparsa se trata, acaso desde 1924 da vueltas uno fenomenal. La versión mas difundida de “La Cumparsita”, el tango de Gerardo Mattos Rodríguez, es aquella con la letra de Contursi y el poeta y periodista uruguayo Enrique P. Maroni (la que canta  Gardel, que fuera estrenada en una obra teatral de 1924 sin que tuviese repercusión anterior a la versión de Gardel con guitarras) y no menciona a comparsa alguna (“si supieras…que aun dentro de mi alma… )
Cuenta la leyenda que es Enrique P. Maroni, el colega uruguayo, quien define una forma del periodismo, tan destinada a la inmortalidad como su tango. Desde 1936, en una emisora porteña lee, por la mañana, los titulares del diario La Prensa. Con la guerra, sigue la leyenda, las lecturas son oídas por muchos porteños (¿ cuantos radioreceptores habría?…. ¿ Se escucharía colectivamente…?. Poco ha cambiado el periodismo matinal desde aquellos años. Nada nuevo desde entonces. El tango que nos ubica en el mundo es La Cumparsita, que no habla de cumparsas ni comparsas “The Masked One”, en su versión yanky. Gardel es Gardel. El resto es lo que somos, lo que corresponde: comparsa. La que definió Castillo en el ’45. Siga el baile.