Entrevista a Luis Alberto Romero para La Vereda de Enfrente
-Arranco con una anécdota. Permítamela. Un periodista lo entrevistó, cuando el boom de la literatura latinoamericana, en Ezeiza volviendo de un viaje, a Jorge Luis Borges; y le preguntó –un movilero a Borges-: “¿Qué opina del boom de la literatura latinoamericana?”, y Borges le contestó a lo Borges: “Mire –con ese lenguaje tan característico y ese tono de voz tan particular- yo conozco escritores cubanos, conozco escritores colombianos, hasta conozco un escritor boliviano, latinoamericanos no conozco”. La pregunta para usted, teniendo esto como plafón: ¿quiénes son los intelectuales nacionales y cuál es el pensamiento nacional?
( Risas) Es un concepto inventado, como tantos otros conceptos, porque en el mundo intelectual uno está siempre elaborando estas categorías. Entonces, no está mal que alguien haya pensado esto. El problema es qué cosa le pone, qué contenido le pone a esta idea de que hay un pensamiento nacional. Y la idea, que es una idea que viene del siglo XIX, que no fue inventada en Argentina precisamente, es que hay naciones y que cada nación tiene una esencia única, intransferible, que emana de su territorio, de su folklore, de sus tradiciones, y que finalmente se traduce en una forma de pensar. Por ejemplo, los alemanes estaban convencidos de que había una forma de razonar alemana y que esa forma era incompatible con la francesa. Entonces en Argentina hubo intelectuales que tomaron esa idea, que la leyeron en libros alemanes y franceses, y se dijeron “en Argentina ha de haber un pensamiento nacional”, más o menos parecido al famoso ser nacional.